Carolina Ares

Escrito a tiza

Carolina Ares


Cincuenta años de Waterloo

06/04/2024

Hoy, justo hoy, hace cincuenta años que ABBA ganó Eurovisión. ¡Enciendan los ordenadores, las Alexas y los reproductores de CD! ¡Saquen sus viejos cassettes! ¡Abran YouTube y vean la actuación triunfal, con el director de orquesta vestido del corso más famoso de la historia! ¡Pongan el mayor temazo de la historia de Eurovisión y canten y bailen (los que puedan)! ¡Celebremos que en Waterloo Napoleón se rindió y que con Waterloo el mundo entero se rindió a ABBA!

El libro de historia en la estantería siempre se está repitiendo. Y si es un libro de música contará la historia de dos parejas que se dedicaban a la música folk sueca, Agnetha y Björn y Benny y Anni-Frid, que decidieron juntarse para cambiarse al pop con toques de disco, revolucionando el mundo de la música y demostrando su gran capacidad para las lenguas cantando muchos de sus grandes éxitos en distintos idiomas. Una nota de su música es capaz de cambiar el día, de alegrarte, aunque solo sea por un momento en un día difícil. Con todas las canciones conocidas que tienen, cuesta creer que solo estuvieran diez años en activo y que hayan pasado más de cuarenta separados. Sus relaciones han sido turbulentas, cómo pasa a veces entre parejas que se divorcian.

Al separarse, sin embargo, volvieron a revolucionar el mundo de la música, pues la visión empresarial de los dos hombres, que siguieron trabajando juntos, consiguió que se mantuviesen en lo más alto pese a no estar juntos. No hay generación que no conozca la música de ABBA, pues es imposible escapar, aunque quieras. Discos recopilatorios primero, el musical después, la cena con fiesta en Londres, las películas que fueron impecablemente llevadas a cabo y, en el momento en que más los necesitábamos, su regreso, la reunión del grupo, ya mayores con canciones nuevas, que no han perdido un ápice de frescura, pero tampoco de su estilo, con las letras que necesitábamos oír en 2021. Y, por supuesto, el concierto de los ABBAtares en Londres, que cada noche cuelga el cartel de lleno y en el que podemos viajar en el tiempo y disfrutar de un concierto de la banda en los años 70. Este concierto que ha supuesto una evolución en el campo del holograma y para poder llevarlo a cabo han tenido que construir su propio auditorio, abre nuevos campos en el mundo de la música. En el escenario no envejecerán nunca y nos permitirán experimentar esa comunión y entendimiento que no tiene barreras idiomáticas, sociales ni de ningún otro tipo y que solo surge de la música. De la buena música. Y por eso solo puedo acabar parafraseándoles. Pueden cantar estas últimas líneas si así lo desean.

Waterloo, yo fui derrotada, ellos ganaron la guerra. Waterloo, prometo amarlos para siempre jamás. Waterloo, no podemos escapar, aunque queramos de ese ritmo, de esa felicidad musical. Waterloo saber que mi destino es no dejar de cantaros nunca. Oh, oh, oh, Waterloo, celebremos cincuenta años de Waterloo.