Pablo Casillas

El Corrillo

Pablo Casillas


"Nos van a dar la puntilla"

26/03/2024

R.A.E: «Dar la puntilla: Acabar, causar el fracaso definitivo de alguien o algo».
He creído necesario comenzar por plasmar el significado gramatical de la frase, porque es probable que si no lo hago mucha gente no entendería el título del artículo. 
También les diré que me refiero, particularmente, a la Ordenanza sobre la creación y gestión de la Zona de Bajas Emisiones que se aprobó inicialmente en el Pleno del Ayuntamiento el pasado viernes, así como otros instrumentos que la acompañarán, todos los cuales van a tener efectos muy negativos e irreversibles para los vecinos y titulares de negocios del Casco Histórico.
Justo es decir que nuestros problemas vienen de lejos.  
Pero desembarcaron en política los de Por Ávila con el marchamo de que la Ciudad avanzaría con ellos, y, enseguida, algunos nos dimos cuenta de que en realidad solo se interesaban por ellos mismos, por dotarse de un cierto empleo, y no por Ávila y sus gentes.
Como detalles: el Sr. Sánchez Cabrera, tenía claro que el Casco Histórico iba a ser un parque ferial, a mayor gloria suya, y, como ha dicho en muchas ocasiones a los vecinos, «sino estáis conformes, marcharos»; el Sr. Budiño, (porque les habían prometido los padres del AMPA del Colegio Diocesano que les iban a votar –y así fue–; y, además, sus hijos iban a ese Colegio), enseguida procedió, desde su Concejalía, a conseguir revertir el plan de movilidad que se había implantado en la anterior legislatura, para favorecer a ese Colegio. De todo lo que concierne al urbanismo, qué decir, el Sr. Corbacho, concejal encargado del área, nada ha hecho hasta ahora y en ésta legislatura no apunta nada diferente, como no sea que por inactividad se terminen cayendo todos los edificios que están abandonados. Podría seguir con otras Áreas.
Miren, es necesario que sepan los abulenses –y también otras muchas gentes–, que, respetando la prioridad absoluta en orden a la aportación de beneficios para la Ciudad que representan las figuras de Santa Teresa y de San Juan de la Cruz, nuestros Místicos, por lo que atraen, a continuación deberían estar aquellas personas que residen y tienen negocios en el Casco Histórico. Sin gente y vida ciudadana no hay patrimonio social y cultural, y quienes aportan esos elementos son los que están en el Casco Histórico. 
Gracias al Casco Histórico, a las personas que han vivido y viven en el mismo, a los que han mantenido sus negocios, Ávila es Patrimonio de la Humanidad; y gracias a todo ello la Ciudad de Ávila ha recibido millones de euros, procedentes de fondos Europeos, Estatales y Autonómicos. A su vez, se disfruta de prestigio internacional, lo que hace que se obtengan ingresos procedentes del turismo.
Y qué reciben aquellos que residen y tienen sus negocios en el Casco Histórico: palos y más palos. No han pedido esas personas nada que no tuvieran los demás conciudadanos: paz y tranquilidad en sus casas, en lugar de soportar saraos cada dos por tres; lugares de aparcamiento como en otras partes de la Ciudad; posibilidad de hacer obras en los edificios sin trabas legales y administrativas que hacen que se mueran los proyectos antes de nacer; instalaciones acordes a los tiempos: sigue sin haber fibra óptica en muchos edificios; etc, etc.
Toda vez que en razón de la existencia del Casco Histórico se disfruta de prestigio internacional y se reciben millones de euros en ayudas y subvenciones, y que, a cambio, los vecinos y titulares de los negocios no reciben más que daños y perjuicios, la conclusión a la que se llega es que esas personas son –somos– «chivos expiatorios» de unas políticas municipales nefastas, por falta de capacidad y voluntad, y eso tiene que cambiar.     
La Ordenanza de Bajas Emisiones viene a ser otra «vuelta de tuerca» de esas políticas nefastas, cual «puntilla mortal» para el Casco Histórico ya que la misma hará que, irremisiblemente, los vecinos que existen terminen por irse, y nada de pensar que vengan otros nuevos; y los titulares de negocios se irán también, y no se implantarán otros negocios. 
Ante las limitaciones y cargas, de diversa naturaleza, la gente y las empresas huyen. Es lógico, y, personalmente, nada se les puede reprochar.
Miren, muy probablemente la Ordenanza terminará en los Tribunales, por ilegal y arbitraria. También, en cualquier caso, terminará en las Instituciones Europeas, que tendrán mucho que decir al respecto. 
Haremos llegar a las Instituciones Europeas, informándolas debidamente, de la ilegalidad y «pantomima» que representa la zona que han creado de bajas emisiones, muy alejada del PMUS (Plan Municipal Urbano Sostenible), que comprende otras varias zonas de la Ciudad y no solamente la que figura en la Ordenanza, así como muchas actuaciones a cumplir, que no se están cumpliendo por el Ayuntamiento. Igualmente se hará llegar el quebranto, el perjuicio sistemático al que se está sometiendo a los vecinos y titulares de negocios del Casco Histórico, por acción u omisión. No está quitado que se tengan que devolver los millones de euros que se han recibido, por palmarias ilegalidades e incumplimientos.    
Mientras tanto, por supuesto, ya lo sabemos, el Alcalde y los demás concejales liberados seguirán percibiendo sus emolumentos, sin rebajar, aunque no haya dinero en las archas municipales; se estén reduciendo servicios sociales; y se tenga que buscar el subterfugio de la «moción de confianza» para aprobar los presupuestos y así continuar la legislatura. Todo ello forma parte del mal hacer.