José Ramón García Hernández

Con la misma temperatura

José Ramón García Hernández


Trabajo en equipo

24/03/2024

Toda la historia Occidental narrativa se basa en la Ilíada y la Odisea. No se preocupen porque se que no se cuentan por millones sus lectores para todos aquellos que despreocupadamente dicen que hemos dejado de ser griegos. Ya quisieran ellos. Seguimos siéndolo y si no, esperen a analizar su propia semana en esta clave. 
La reflexión de esta semana me la sirven en bandeja mi amigo Héctor (que tiene nombre de Príncipe de la Ilíada) que ahora le toca estar en Nueva York aunque como buen español echa de menos el tiempo más caluroso de cualquier latitud y mi amigo David de Velada en Toledo. 
Charlábamos sobre nuestra actualidad desde atalayas distintas en las que habitamos sin saber si somos propietarios o estamos de alquiler. Y hablábamos del acierto de convertir en héroes a ciertos personajes, permitiendo que salgan del anonimato y construyendo una imagen que no tiene nada que ver con la realidad más real. Como decía Umbral, también hay que ir al baño, no se puede vivir sublime y eternamente en el salón de las visitas.  El problema de los héroes es que necesariamente en toda narrativa, tienen que atravesar una fase en la que se convierten en sus propias némesis, en sus propios villanos ¡Ni tan siquiera Ironman ha conseguido librarse de esta realidad! Ya que habito un particular universo con niño de 8 años.
Y sin embargo el antídoto más eficaz para librarse de esta impostura de la soledad del héroe es y siempre será, el equipo, el todos, la comunidad, los vecinos, la familia, la pareja y el sublime matrimonio, o los compañeros de trabajo o el grupo de runners, la institución. Si quieres llegar rápido, ve sólo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado. Y tuve una prueba de esto escalando con otros Ramones un monasterio ya hace años. 
Y sin embargo con el veneno anglosajón inoculado en las venas de los que vivimos de los ochenta, debíamos tener un líder. Algo totalmente ajeno a nuestro iberismo. Lo nuestro siempre es más coral, es decir, aquí opina todo el mundo con y sin razón, y si hay una buena idea o regular, pues adelante, y si existe una persona con mando, pues se la sigue o no, pero no hasta la inmolación de todos por el héroe. Esto está propiciando que cada vez aparezcan más llaneros solitarios imposibles con abono al precipicio y con disfraz de salva-patrias, salva-crisis o salva-lo que sean que como mandan los cánones no higiénicos, siempre llevan los calzoncillos por fuera. Será para no mancharlos. 
Y proponen un sucedáneo para sustituir a un superhéroe por otro u otra porque los tiempos también muestran sus preferencias. Un atajo en vez de construir un equipo que lleva más tiempo, necesita más recursos, más inteligencia, más diálogo, más mimo.  
Por eso clamo por el pelotón, por ese grupo humano donde se forjan nuestros afectos y nuestros aprendizajes. Y como siempre en esta Semana Santa, mi pelotón vital acompañará al Cristo de las Batallas mientras que yo estaré en esta temperatura, contemplando en la distancia al verdadero Héroe de la Historia. A vosotros os mando un abrazo por vuestra fidelidad eterna.