José Ramón García Hernández

Con la misma temperatura

José Ramón García Hernández


Lo que está por venir

07/04/2024

Parece una de las maldiciones de Occidente desde hace unos 300 años. En vez de pensar y disfrutar en el presente, en el hoy, a quien podemos amar, qué podemos hacer con nuestro día, con nuestro tiempo, nos hemos dejado atrapar por el futuro. Todo lo que hacemos es para que nos conduzca a algo. Mañana ya seré feliz porque hoy no puedo, mañana ya disfrutaré porque hoy no puedo, mañana ya iré a visitar a mis seres queridos, porque hoy no puedo. Y el mañana no es más que una sucesión de sucesivos 'hoy'.  Hay un saludable mañana que es el que se disfruta desde el presente. Estudias y te esfuerzas para un bien mayor, para construir sobre cimientos, aunque lo que venga sea por definición imprevisible, para aquellos que afirman sin tapujos, «es que me encanta tener todo bajo control».Es verdad que el futuro es un sucedáneo de la Esperanza, que es el valor central de todo lo que somos, es decir, que todo aquello que se nos ha prometido se cumplirá y por lo tanto no cabe la desesperación. Pero como la esperanza siendo una virtud, es difícil de poner vestido y cuerpo, pues hay que conformarse siempre con la pequeña estatuilla de oro a la que vemos y tocamos, pues inventamos dos coordenadas centrales en nuestro tiempo para esconder a la esperanza en un mejor armario. Así cambiamos la esperanza por el progreso y como esto no siempre funciona, o bien como ya he citado al genio Giuseppe Tornatore, «el progreso siempre llega tarde», pues les añadimos los finales felices donde «todo va a salir bien» y donde hasta los cuentos clásicos que encerraban una moralina dura, piensen en Hansel y Grettell que les dan todo gratis para que todos aprendiéramos a desconfiar un poco de esto. Pues ya no aparece ni la bruja y las miguitas son todas gluten free «¡Cosas veredes!» que se lo espetó el Quijote a Sancho sobre todo para que estuviera alerta. Y eso que no les hablo de la «teoría del eterno presente» muy en sintonía con la «teoría de la relatividad» y que es un tema donde la física cuántica da una serie de indicaciones que hacen palidecer a la teoría de los tres cuerpos, que como siempre es mejor la novela que lo que estoy viendo. Entonces, cuando elegimos engañarnos sobre nuestro futuro ¿a quién estamos engañando en el fondo? No somos capaces de ver la trayectoria de nuestro presente para frenar en seco, enderezar, adelantar o simplemente dejarnos llevar. Si funciona con el ecologismo, y todos ya hemos interiorizado «la teoría de los microactos» como una verdad universal, es decir, cuenta lo que reciclamos, las veces que caminamos en vez de usar transporte, ¿no creen que esto vale para cualquier acto social?  En una distopía, a una protagonista la proponen viajar al pasado para asesinar a un conocido dictador y así evitar la Segunda Guerra Mundial, el problema es que cuando vuelve, y se ha evitado la guerra, el mundo no deja de tener tensiones y ella se ha convertido en una asesina a sueldo. Machado ya nos advirtió que «el futuro no está escrito» se escribe con las pequeñas cosas que hacemos cada uno hoy.