Gonzalo M. González de Vega y Pomar

En mi azotea

Gonzalo M. González de Vega y Pomar


Con voluntad se puede

03/02/2024

Hace unos días comenzaron en las calles Reyes Católicos y Tostado las obras para la mejora de las anticuadas redes de suministro de agua y saneamiento, a la vez que repavimentar las vías e instalar nueva iluminación para dejarlas en buenas condiciones en beneficios de los cientos de personas, que, a diario, transitan por las mismas. 
Obras que, en el caso de Reyes Católicos, los vecinos consideran más que necesarias, aunque muy largo el plazo de ejecución, para dejar de sufrir la poca presión con la que el agua llega a sus viviendas, disfrutar de un pavimento nuevo en mejores condiciones que el actual y poder caminar por ella de noche con buena luz evitando sobresaltos y sustos.
Los comerciantes de Reyes Católicos se muestran también favorables a las mismas, saben que son indispensables, pero no ocultan su preocupación y lógico mosqueo -debido a lo ocurrido en otras zonas de la Ciudad donde sus vecinos y comerciantes han padecido las consecuencias de las inevitables pero dilatadas obras de mejora- por esos siete meses y medio que se han marcado como plazo para las mismas. 
Creen que sería posible ejecutarlas en más corto plazo y así hacer menos lesivos los daños a sus negocios, que se verán afectados pues, aunque se facilite un estrecho paso para los peatones y el acceso a sus establecimientos, al estar levantada la calle hará que muchas personas eviten ir por la misma. También los turistas, en este tiempo de trabajos, para ir desde la Catedral a la Santa, no los llevarán, como se hace hasta ahora, por Reyes Católicos, lo que se reflejará en reducción de ventas y por ellos menos ingresos en caja.
Quizás una manera de poder acortar ese plazo de siete meses y medio pueda ser que la empresa a la que se ha adjudicado su ejecución contara con más trabajadores en la misma y no, como vemos en otras que se han llevado a cabo y en algunas que aún continúan, que solo hay dos o tres y no todos los días. Pienso que ello ocurre porque son varias las obras adjudicadas a la misma empresa –se presentaron a los concursos y eran las mejores ofertas por lo que ganaron– pero no disponen del personal suficiente para realizarlas en menos plazo. Quizás si incluyeran a más obreros podrían reducir los meses y así también ahorrarse en sueldos y cotizaciones a la Seguridad Social. Creo que sería posible. 
Lo que está claro es que nuestra Ciudad necesita una renovación y mejora de varios servicios hace años. No se realizaron por falta de medios económicos y despreocupación de los políticos municipales. Ahora, que se están llevando a cabo por la decisión del equipo de gobierno y gracias a la financiación que llega de los fondos europeos con la obligación de realizarlas en plazo para no perder las ayudas, parte de la oposición municipal critica la manera en la que se ejecutan. Se centran más en las incomodidades y perjuicios que, como en toda obra doméstica, ocasionan, y menos en los beneficios y bienestar que, una vez finalizadas, originen para la mejor vida de los ciudadanos. Son como «la gata Flora».
Es de desear que las obras de Reyes Católicos y del Tostado, obligan a cambiar los recorridos de varias procesiones de la próxima Semana Santa, acaben antes del tiempo programado. Evitarán incomodidades a sus vecinos y viandantes y contribuirán a que sean menores los perjuicios económicos de los comercios afectados. 
Con buena voluntad se puede.