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M. Rafael Sánchez

La mirada escrita

M. Rafael Sánchez


Estancias de silencio

10/07/2022

¿Cuándo callas porque te enmudecen y amordazan? ¿Cuándo callas para no escuchar el ruido y así habitar el silencio? Hay silencios que son losa, que son cárcel, cadenas y espanto. Y hay silencios que nos esperan como agua que apaga la sed o mano que toma la nuestra con suavidad. Porque no todos los silencios son iguales, que unos son los impuestos y otros los elegidos. Unos te impiden expresar. El otro te da la oportunidad de escuchar.
El fin de semana último el Teatro Adventium de Aveinte organizó sus Segundos Encuentros bajo el epígrafe «Ruido-Silencio». Dentro del programa, la artista conceptual abulense Asunción de Álvaro Benito mostró una Instalación-perfomance que llamó ESTANCIAS DE SILENCIO. En el amplio espacio al aire libre donde se sitúa el Teatro, la artista ubicó ocho lugares de recogimiento que, cual estaciones a recorrer en un sentido concreto, nos cuestionan acerca de las situaciones distintas en las que se da el silencio. 
Asume Asunción (Choni para los amigos) la idea expresada en la Cumbre de Innovación en Terapias Creativas celebrada a finales de junio en Haifa de que «el proceso creador tiene la capacidad de promover la concentración, y a la vez nos permite conocer, reconocernos y reconocer el contexto que habitamos y nos habita. Entre lo visible y lo invisible, entre lo dado y lo posible.» En sus acciones creativas siempre trata de poner al descubierto lo invisible, sobre todo las estructuras de poder hacia la mujer.
Y este su último fruto, ahonda en los silencios. Desde los impuestos, al silencio último como escucha del mundo y cuidado de sí mismo. Y en ese recorrido en etapas nos van a acompañar los textos de la artista junto a citas de otros autores. Partimos de un sistema sociopolítico basado en la dominación: «Una niña juega con dos muñecas y las regaña para que se queden quietas» (Eduardo Galeano). El castigo que niega la palabra: «La palabra más soez y la carta más grosera son mejores, son más educadas que el silencio» (Nietzsche). La opresión a las mujeres: «Las mujeres, tal y como el mundo está configurado, siempre están abajo. Por eso el feminismo sigue siendo tan necesario» (Asunción de Álvaro). Su invisibilidad, la negación de su valía y los estereotipos contra ellas: «Las mujeres no son otra cosa más que máquinas de producir hijos» (Napoleón Bonaparte). Su olvido: «¿Tienen que estar desnudas las mujeres para entrar en el Metropolitan Museum?» (Colectivo Guerrilla Girls). Pero también hay que estar en silencio porque las paredes oyen: «Todos somos lunas, tenemos un lado oscuro que nunca mostramos a nadie. Uno no es solamente lo que dice, también lo que calla» (Mark Twain). Y el ruido que nos inunda como falsa información, como espectáculo: «A nosotros las palabras nos llegan estandarizadas, saturadas, redundantes y organizadas en segmentos de público y de interés» (Marina Garcés). Y por último, la octava estancia, la de vida y silencio. 
La cualidad de este último silencio es antónima a los anteriores. «El silencio es sanador» (Heráclito). Es necesario que vivamos tiempos y espacios de silencio. Para cuidar de nosotros mismos y de los otros, para escuchar la voz interior que nos identifica y calma: «Quien tiene paz mental no se molesta ni a sí mismo ni al otro» (Epicuro). Y quien quiera saber de sí, se encontrará con ese silencio que da nombre a espacios (Claustro del Silencio, Santo Tomás), libros (Biografía del silencio de Pablo D'LOrs) y hasta películas (El gran silencio, de Philip Gröning).
Para Choni, la cultura es un proceso de intercambio en el que creador y espectador interactúan, siempre que éste asuma un papel de curiosidad activa. De ahí que en cada estancia dejara un cuaderno en el que podía escribir cada asistente. Esperemos que podamos ver en algún espacio de nuestra ciudad pronto esta creación y así poder participar de ella.

ARCHIVADO EN: Teatro, Impuestos