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Vicente García

El buitre de colores

Vicente García


Señalizar el patrimonio histórico, pero recuperarlo también

19/05/2022

Hace tan solo unos días este mismo periódico informaba de que un nuevo castillo abulense, el de Torralba, en Cisla, se sumaba a la triste lista roja de Hispania Nostra en la que se muestran edificios del patrimonio histórico, civil, arqueológico o militar considerados en peligro de total desaparición y sobre los que se requiere una actuación urgente. En la provincia abulense nada más y nada menos que aparecen 15 de estos elementos a proteger y rehabilitar, a los que también se une en este listado provincial el corredor del Adaja a la altura morañega, que forma un bosque ripario con pino y encinas que forma un corredor natural único, y un espectacular espacio forestal de esa comarca que no goza del tipo de protección especial que se merece. Sobre el aún pesa la lacra especulativa del intento de urbanización en los pinares de Villanueva de Gómez, que pretendía construir casi 8.000 viviendas y 3 campos de golf y sobre la que parece ser "nadie fue culpable penal" de la destrucción de miles de de esos árboles y la irrupción del cemento y alquitrán casi en la misma orilla del río que ahí continúa.

Además de estos pinares maltratados, he visitado algunos de los lugares señalados y tres de ellos me llamaron la atención por su belleza, historia, y entorno sugerente; incluso hicimos sendos documentales para la 8TV de Ávila sobre el recorrido a efectuar y el estado de conservación de los mismos, haciendo un llamamiento a su reconstrucción o al menos afianzado de sus piedras vetustas y patrimoniales siempre que fuera posible. Aunque yo pienso que todo es posible si hay voluntad.

El monasterio de San Jerónimo, de Guisando destaca por su majestuosidad y también por el interés de su gerente en su cuidado y conservación. De hecho creo que se están efectuando nuevas obras de consolidación en él. Una visita concertada nos acercará a la historia de ese lugar y podemos admirar no sólo sus restos sino disfrutar del entorno y del jardín romántico situado en la entrada del mismo. Por supuesto la naturaleza tiene por aquí un atractivo aspecto, y el paisaje circundante es digno de la contemplación.

Bastante más deteriorado está el castillo de Zurraquín, en tierras de Cabezas del Villar en el límite de la Sierra de Ávila. Prácticamente sólo la torre permanece en pie destacando sobre el resto del terreno mesetario y recordando un floreciente pasado. Actualmente existe un proyecto de señalización para indicar el recorrido de éste castillo y otros más, pero lo realmente urgente es consolidar sus restos y recuperar si fuera posible parte de ellos reconstruyéndolos. De hecho muchas de las vallas cercanas que delimitan los caminos están levantadas con sillares perfectos de lo que fue esta construcción defensiva. Muy cerca de él, la ermita del mismo nombre necesita también una urgente restauración que recupere su belleza inicial. A pocos kilómetros el río Margañán penetra poderoso entre bloques de granito formando unas pequeñas cuevas atractivas y peligrosas con una entrada y salida angosta y compleja, de la que podemos dar fe.

Y mucho más cerca de la propia ciudad, el monasterio del Risco, en Amavida ruinas que he visitado varias veces y donde dan ganas de llorar viendo su estado actual y pensando lo que debió ser en el pasado. De una extensión enorme fue uno de los monasterios más importantes. Un antiguo convento agustino cuya enorme extensión sólo puede apreciarse ya desde el aire pues sus restos están diseminados por el lugar. Una cueva cercana donde dicen que apareció una imagen de la Virgen pudiera ser el inicio de este complejo. Hoy sólo la torre del campanario permanece en pie, aunque cada vez más deteriorada y algunos arcos de la antigua iglesia, así como muros ruinosos que la vegetación ha invadido por completo apoderándose de ellos.

Resulta muy positiva la colocación de señalética que permita un mejor acceso a estos lugares y dar a conocer todo este patrimonio que tenemos casi olvidado, pero "eso es lo fácil", lo efectivo es intentar afianzar lo poco que queda de edificios como estos y tratar de reconstruir poco a poco parte de lo perdido, porque somos conscientes de que restaurarlo al completo es una labor casi imposible por su elevado coste.

...Dice una leyenda que a veces en las noches oscuras y en días de tormenta, retumban a lo lejos las campanas del Risco, y en ocasiones, susurrados por el viento, se escuchan los cánticos de los monjes antes del amanecer.

Tal vez estén pidiendo desde el más allá que se recupere la dignidad de lugares como estos. :-)