Francisco I. Pérez de Pablo

Doble click

Francisco I. Pérez de Pablo


El turista

05/03/2024

Al turista que se acerque hasta Ávila – ciudad pobre- le va a salir algo más caro visitar la ciudad (hostelería al margen). Así lo ha decidido el equipo de gobierno municipal con la abstención de Vox. Los turistas pagarán entre un 60 % y un 70% más por los servicios turísticos que le presta la ciudad – pocos y de escasa calidad-. Al unísono el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Sevilla propone cobrar por entrar en la Plaza de España. En el trasfondo la necesidad de incrementar los ingresos municipales y el visitante – si protesta será silencioso y no va a cuestionar un voto local que no tiene- es el sujeto pasivo elegido.

La cuestión más allá de gustos e incluso de modelos económicos y opciones políticas está en si en la actual coyuntura ha llegado el momento de establecer lo que se conoce como tasa turística. Un impuesto por pernoctar destinado al desarrollo y promoción de infraestructuras y actividades turísticas. No es cuestión pacífica y opiniones hay para todos los interesados. Lo que no parece discutible es que hasta ahora el patrimonio lo mantienen y mejoran los impuestos de los residentes ¿Debieran los turistas contribuir adecuadamente?

La poderosa hostelería se muestra contraria con diversos argumentos, algunos tan pueriles, como que los turistas no vendrán (en Ávila las cifras están por debajo de la época precovid y el turismo rural está, ya, en retroceso). No conozco, al menos en la Capital y provincia abulense, que este mismo sector haya tenido iniciativas para constituir patrocinios o mecenazgos para la mejora de monumentos, calle, plazas, aparcamientos etc.

Si viajan por Europa habrán comprobado – Portugal por cercanía- que un gran número de ciudades tiene impuesta una tasa turística con precios oscilantes por persona, noche, establecimiento y temporada. La economía abulense gira y depende del turismo como otras muchas urbes que, sin rubor, no han dudado en utilizar la tasa para invertir y optimizar instalaciones y servicios. Beneficia a residentes y permite acoger nuevos turistas. Abierta la veda nada impide seguir esta senda de manera seria y convincente. No esperar, como siempre, a ser los últimos.