José Ignacio Dávila

Pensando

José Ignacio Dávila


Cosas de casa (12)

12/04/2024

En la vida política y en las cosas de representación política no es conveniente andar con versiones distintas a las ofertadas a militantes y al "cuerpo electoral" ,en función de las conveniencias para alcanzar la gobernanza de la Nación y decisiones debidas a los juegos de poder. En temas de opinión no se debe trajinar en la vida política representativa con programas ajenos a las promesas electorales. Es "intelectualmente" infumable justificar el poder por el poder, en tiempos medidos por debates parlamentarios para llegar a ningún destino. En noticias y líos, una nueva etapa de la acción política en las Cámaras está: Senado y Congreso de los diputados; en tiempos de novedosos desacuerdos para meditación ciudadana, desando que alguien encienda la luz con el sentido de Estado que ilumine para que los desencuentros políticos  no debiliten ni abollen nuestro sistema parlamentario; ni se nos distraigan del compromiso con la Nación española, que todo representante político debe respetar y no nos chafen la convivencia.
En las cosas de casa no es de recibo andar chirriando (Chillar, rechinar) con vacios legales y falta de cultura política en la legislatura y en el debate parlamentario, en desgaste de los liderazgos y sus justificaciones del follón político. Es muy difícil consolidar situaciones imprevistas de programas ocultados: los electores no se merecen ser peones olvidados en los juegos del poder, enterados gracias a la prensa y medios de lo que pasa cuando se da a la opinión pública la crónica de la parcelación programada de la Nación, en los juegos de los  mandarines por el poder. Ya somos mayores y conocemos cómo es cada quien, el de ahora, y cada cual ya con los ojos abiertos ante la realidad de las crónicas por el poder. Hay que ver cómo andan de oídos algunos líderes según toque día iluminado cerebral, o de crónicas del guión de la última defensa de la representación política; andamos en estos afanes del poder por el poder, o para el poder. En cosas de casa, cada uno es libre de opinar y apoyar la opción política que considere; es derecho fundamental de toda democracia y sus principios básicos: la Soberanía popular, la supremacía de la ley, la inviolabilidad de los derechos fundamentales; no se olvide esta base y recordatorio democrático, a recordar al elegido".
En cosas de casa, el Estado Social y Democrático de derecho es el centro de convivencia, con y para toda la Nación y ciudadanía; sin necesidad de calentones por ambición política en  olvido de la convivencia constitucional como obra del poder constituyente del pueblo: La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de: Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo. Este poder constituyente, del pueblo, dispone vivir en libertad y al amparo de la Ley, como voluntad del poder constituyente del pueblo; ya, en el pasado, tuvimos la Ley de Amnistía de 15/10/1977 que borró todas las responsabilidades criminales. Ya es el presente, hoy estamos en la vida real, con nuestra soberanía de planes programáticos políticos que la Constitución reclama, que hay que seguir en el respeto de la Ley, en el turno en plaza y Cámaras constitucionales. Sumen su aportación en soberana, en plural opinión en casa, barrio, ciudad y comunidad, que la cosa promete. ¡Ea!