Abel Veiga

Fragua histórica

Abel Veiga


Rugen las armas

28/12/2023

Pocas veces las palabras están más cargadas de verdad. Una verdad que hoy es víctima. Francisco exhortó a la paz en esa tierra cada menos santa y menos tierra. Y sin embargo santa para muchos.  Donde la ira y la destrucción es atroz, despiadada, humanamente inhumana. La crueldad y el desprecio a la vida devora la atmósfera de la paz. Cualquier atisbo. Ley del ojo por ojo. No hay piedad ni compasión ni sensibilidad ni respeto alguno a la legalidad internacional. Esa que tantas veces se pisotea. Que es vil y mezquinamente vituoerada y prostituta por los intereses de la guerra y el dinero de la guerra. Se frotan quienes primero quieren verlo todo arrasado. Nunca ha habido mayor excusa tras el crimen brutal de Hamás. No importa el pasado ni los asesinatos selectivos a lo largo de años. Todo se silencia en sociedades bien anestesiadas y donde las vidas de uno valen lucho mas que la de los otros. Segundo quienes ven y desean la guerra como negocio, como imposición, como aplastamiento propio y ajeno. El precio es alto. Más odio. Más ir. Más pue tes rotos hacia la paz pirque no será nunca justa con estos mimbres. La paz de las bombas y de miles de asesinatos de inocentes. Muchos más tienen que morir para que el mundo reaccione tímidamente y haga sus conferencias de donantes e hipocresías de silencios y condenas. 
Cuando ya la cifra de palestinos supera los 21.000 según datos de la propios palestinos y viendo la magnitud de destrucción ya no cabe esperar esperanza alguna y si más muerte y destrucción. La atrocidad, el bombardeo y destrucción de miles de casas y edificios nos deja una fotografía dantesca de hasta donde puede llegar el ser humano. Y como pisotear la historia y la impunidad. La culpa y la responsabilidad. Ellos no quisieran ni querrían  jamás tamaña destrucción y muerte. 
Israel tiene el derecho a su defensa, a su integridad, a su soberanía. Pero puede reducir a otro pueblo a la edad de piedra? Hace mucho que la Onu ha dejado de ser operativa y relevante. La puntilla se la dieron los Rumsfeld de turno y las mentiras sobre Irak y Afganistán. Luego ha venido todo lo demás en un absurdo a la ilógica del consejo de seguridad que ya no representa ni el origen ni la fundación de la Carta de San Francisco. Sólo el veto es sinónimo de más destrucción y más rechazo a la ley y a los derechos humanos. Es Navidad. Pero la guerra sigue con su vómito de sangre y muerte. De farsa y mueca al derecho. De desprecio absoluto a la vida del otro. Sea donde sea. 
Francisco lo ha dicho en viva y dolorosa voz, vale te como siempre. Rugen las armas. Se quiere que sigan rugiendo. El mundo está roto. Vacío. Lleno de odio y violencia. Es otro mensaje.