Gabriela Torregrosa Benavent

Cosas veredes

Gabriela Torregrosa Benavent


Pasen y Lean

15/04/2024

La preocupante situación política municipal local se asemeja cada día más a un callejón sin salida, deslustrado y oscuro. El desarrollo de esta diezmesina legislatura se está basando exclusivamente hasta el momento en ir haciendo piruetas reglamentarias aquí y allá para estirarla y ganar tiempo entre un trámite y el siguiente. Estrategias de faroles, órdagos y ases en la manga: los ciudadanos estamos viendo todo lo inusual en la prensa, menos gestión y avances.

Estando a las puertas del Día del Libro, es posible imaginar que en estas comprometidas circunstancias municipales los regidores del Mercado Chico aprovecharán para pasar por la Feria del Libro y adquirir obras con cuyos títulos se sientan identificados. Tienen muchos donde elegir.

Para ambientarse, qué mejor que La historia interminable de Michael Ende. Si piensan lo fácil que era gobernar con mayoría absoluta en el pasado mandato frente a la complicación de la mayoría simple en este, pueden decantarse por Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson o Rebelión en la granja de Orwell, y las reiteradas ocasiones en las que el partido de gobierno ahora se encuentra con su único voto positivo frente a todos los demás grupos las verán reflejadas en Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. La vida es así, son Los gozos y las sombras que diría Torrente Ballester.

Ese recuerdo del mágico número de 13 concejales votando al unísono y pasando el rodillo a la mayoría de iniciativas de los otros grupos les llevaría a elegir Un mundo feliz de Aldous Huxley. O aquellos días de anuncios bombásticos de proyectos ante los medios, El tambor de hojalata de Günter Grass. Ahora, más bien prefieren El hombre invisible, de H. G. Wells.

Para prepararse de cara a los rifirrafes de plenos y comisiones, tienen a su alcance El ruido y la furia de William Faulkner y Orgullo y prejuicio de Jane Austen. Cuando les acusan de no ver la realidad de la ciudad, pueden recurrir a Ensayo sobre la ceguera de José Saramago.

Si reparan en lo enrevesado que resulta activar los mecanismos extraordinarios del Reglamento Orgánico Municipal, siempre les queda consolarse con la lectura de El proceso de Kafka, el Libro del desasosiego de Pessoa o, siendo más realistas, El túnel de Sábato.

¿Que les achacan que pretenden subir demasiado los impuestos? Leen Drácula de Bram Stoker y se animan en comparación. ¿Que les recuerdan el desembolso de un nuevo coche oficial y los trayectos correspondientes en el mismo momento en que alegaban crisis económica municipal? Leen Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift. ¿Les mencionan promesas electorales que nunca realizaron? Se enfrascan en Lo que el viento se llevó de Margaret Mitchell.

Con más de tres años por delante hasta la nueva cita electoral, si esta es la desestructurada tónica, tendrán que acabar tendiendo Los puentes de Madison de Waller para trazar algún pacto de gobierno con otro grupo, en busca de El disputado voto del señor Cayo de Delibes.

Podemos especular todo esto y mucho más. Lo que comenzaba hace cinco años emulando a Grandes Esperanzas de Dickens, se fue trocando en La odisea de Homero y ha terminado semejando En busca del tiempo perdido, de Proust. La lástima es que todo apunta a que, de seguir así, el libro que nos acabarán haciendo leer a todos será Nada, de Carmen Laforet.