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Álvaro Mateos

El Valtravieso

Álvaro Mateos


Casado, aquel diputado por el PP de Ávila

21/03/2022

Hace ya unos cuantos años, mi amigo Antolín me telefoneaba con la petición de hacerme cargo de la comunicación del PP de Ávila ante las elecciones generales que habrían de celebrarse el 20-D. En mis andanzas periodísticas, ya había tenido la oportunidad de trabajar en un gabinete como el del Gobierno de Castilla-La Mancha, con la secretaria general del PP, y este paso suponía regresar a mi tierra, con lo que juntaba ilusión y experiencia, con las ganas de reencontrarme con un buen número de compañeros. 
Fue entonces cuando conocí al candidato que encabezaba la lista, Pablo Casado, entonces vicesecretario de Comunicación del PP. Pronto conseguimos entendernos; nos unía el hecho de haber trabajado con Cospedal, nuestra juventud y, sobre todo, saber que ambos teníamos en Las Navas del Marqués nuestro lugar de refugio familiar. Me dio su número de teléfono móvil, cantándolo en alto, en una comida con los periodistas abulenses, y ya desde entonces, conectamos. Hasta ahora.
Conocía bien las campañas abulenses, pegadas al terreno, pueblo a pueblo. El modelo de Feliciano Blázquez y Manuel Fraga, que en nuestra provincia es incuestionable, un esquema que no ha dejado de practicar desde su etapa en Ávila, que le hizo ser el candidato más votado de toda España. Se repitieron las elecciones, volví a ocuparme de la campaña y, después, Pablo me pidió hacerme cargo de su gabinete. 
Para mí, que soy de los que no dejo de hablar de Ávila en las conversaciones, era un auténtico lujo estar en permanente contacto con la realidad de la provincia, viendo cómo se reunía con los ministros para estar siempre pendiente de los problemas de la tierra: comunicaciones, ferrocarril, Prado, asuntos tributarios de los ganaderos, PAC, riego de Las Cogotas, Escuela de Policía, titulaciones universitarias, industria de la automoción, y un largo etcétera, con muchas historias de personas que compartían problemas, a las que se acercó y escuchó, doy fe. 
Después de un paréntesis que me llevó al Ministerio de Educación, regresé al equipo de prensa del Partido Popular, junto al ya presidente. Primer acto, en la antigua casa del presidente Suárez; segundo, en el Lienzo Norte de Ávila y, de ahí, a rodar. Antes de las generales, disfrutaba viendo sus sesiones parlamentarias, al escuchar a la presidenta del Congreso darle paso como diputado por Ávila. 
Dos campañas electorales generales, unas europeas, autonómicas y municipales, andaluzas, gallegas, vascas, catalanas, madrileñas y castellano y leonesas, congresos, convenciones y viajes internacionales. Si los desplazamientos coincidían en verano, el punto de partida y llegada, Las Navas del Marqués y, desde aquí, furgoneta a todas partes de España, miles y miles de kilómetros en carretera.  
Castellano recio y palentino de cuna, Pablo Casado no ha dejado nunca los planteamientos abulenses. Recuerdo estar hablando una tarde de verano, antes de una entrevista en el Congreso con un periódico nacional, y salieron a colación asuntos relacionados con la provincia. Otra entrevista, en medio de la Galicia rural, escuchando los problemas de los ganaderos y lo mismo; en Bruselas; en Canarias, en la Isla de la Palma; o en Argentina, después de probar un asado en un almuerzo con el expresidente Macri, escuchar cómo presumía de proceder de una tierra en la que la calidad de la carne es indudable.
Hace apenas un mes y medio, recorriendo la Avenida Principal de Las Navas del Marqués, no dejaban de pararle en la calle los vecinos, llamándole desde las tiendas, para contarle sus cosas, tratándole de tú, llamándole Pablo, como habían hecho siempre, como espero que sigan haciendo en verano, al encontrarse con un vecino más, que les ha demostrado no olvidarse de sus nombres, de sus caras, de sus problemas.  
Otro día, alguien le paraba a recordar que le había mandado un mensaje de whatsapp y, pensando que tal vez no le identificase, le demostraba que se acordaba hasta del icono de su perfil. 
Esa es la cercanía que todos han visto en el presidente del PP, esas son las dos o tres anécdotas que hoy quería compartir en este Valtravieso, pidiendo perdón al lector porque el periodista no debe ser protagonista nunca, pero no debía dejar de lado el perfil de un político que no siempre se nos presenta en los medios como verdaderamente es. Otras anécdotas, muchas otras, me las guardo, y me quedaré con buenos momentos de trabajo compartidos con un amigo, que como siempre han definido Paloma y Polo, se dedica a ayudar a la gente.