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Francisco I. Pérez de Pablo

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Francisco I. Pérez de Pablo


La insoportable incertidumbre abulense

12/07/2022

Cuando llegan estos meses estivales parece más difícil que las reflexiones para la columna semanal fluyan con la facilidad que lo suelen hacer en el resto del año. Aun con el cansancio acumulado nos quedan algunas semanas hasta que hagamos un paréntesis antes de afrontar un otoño difícil, agitado y convulso porque los planes políticos no han salido y no están saliendo como preveían los dirigentes. Un bicho que sigue estando y una guerra que parece un mero documental remoto son los dos escenarios a los que se apela para justificar una espiral repleta de incertidumbres. 
En Ávila se convive con la incertidumbre desde hace tiempo (mucho antes del COVID y de la invasión rusa). Ello ha convertido a los abulenses en personas grandemente desconfiadas. No es que los abulenses no sepan diferenciar la incertidumbre del riesgo propio de las cosas, sino que la incertidumbre es inconmensurable. Esta característica, que no peculiaridad, no era propia de aquellos confiados castellanos pintados por Regoyos, Echevarría, Zuloaga, Beruete, López Mezquita, Sorolla, Solana, Chicharro, Vázquez Díaz o Benjamín Palencia, entre otros, tiene su origen en eventos futuros y aún hoy desconocidos. «Campesinos abulenses» (escena de tipos populares en los Cuatro Postes con la ciudad amuralladas al fondo) que vivían tranquilos y con absoluto control no son hoy ese ciudadano de Ávila que ha dejado de ser un incauto poblador cuyos votos en urna reflejan esa transformación. 
La incertidumbre, que aparece en cualquier campo y disciplina, en entornos medibles y observables no es propio del ámbito de las matemáticas donde la exactitud es la cercanía de una medida al valor real. Cosa diferente es la precisión. Siendo como es el subdelegado del gobierno matemático de profesión la semana pasada tuvo una de esas intervenciones radiofónicas –Onda cero– que multiplicó las incertidumbres abulenses y reprodujo las eternas imprecisiones. Que los proyectos de la A-40 y la conexión A-6 con la A-50 estén 'vivos' es tanto como afirmar los abulenses son 'muertos vivientes'. La experiencia abulense ha demostrado que con la justificación de que las cosas están 'vivas' nunca llegan a ser una realidad. La Catedral de Ávila está viva, pero no por esto está terminada. 
Igual de impreciso se mostró al afirmar que en la agenda de Renfe está la mejora de tiempos de viaje Ávila-Madrid o que el Prado sigue avanzando según lo programado. Nadie, ni el propio ministro de Cultura (no ha tenido ni si quiera el gesto de visitar una Ciudad Patrimonio) sabe que es lo programado para una pinacoteca que no quiere estar en Ávila. En lo de la comunicación férrea no se puede seguir disculpando (como todos los representantes locales de los gobiernos anteriores) que Ávila esta «en marcha» –le faltó decir–, porque ni con los fondos europeos –Adif/Next Generation– la conexión abulense está presente más allá del mínimo compromiso de servicio público obligado, que para el progreso de Ávila no sirve.
El verano como tiempo de descanso es también un periodo para preparar 'la casa' para el invierno. Nada más regresar de la playa o la montaña entraremos en un periodo electoral que algunas formaciones más locales ya han comenzado, mientras otras están con demasiados líos internos aún como para pensar en los procesos de mayo –municipales– y el de marzo o noviembre –generales–.  A los muchos problemas que la crisis económica traerá el día a día, en lo particular resurgirán las incertidumbres pasadas, presentes y futuras. En este escenario estoy seguro que todas las formaciones van a querer ganar la calle. Salir a calle va a ser la consigna, pero las elecciones se ganan en las urnas, no en la calle.
Los candidatos se hacen, temporalmente, callejeros y viajeros y eso no les asegura un mejor resultado. En Ávila ese salir a la calle no tiene sentido si antes no se sabe que se va a decir –convencer es la leche– a los que esperan en las calles, plazas y jardines. Combatir la incertidumbre abulense será a partir de septiembre objetivo para cualquier candidato y partido político. Convertir en oportunidad esa incertidumbre es hablar desde, por y hacia la verdad, pidiendo perdón si es necesario – valentía–. El abulense comprará la verdad para alejar la incertidumbre.