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Álvaro Mateos

El Valtravieso

Álvaro Mateos


La lauda de los marqueses a su sitio, a Las Navas

04/04/2022

En apenas unas semanas, verá la luz un homenaje que la Institución Gran Duque de Alba va a rendir a José Luis Gutiérrez Robledo, que por mi parte voy a dedicar a uno de los monumentos más destacados de la provincia, declarado en 1931, como es el Convento de San Pablo y Santo Domingo, de Las Navas del Marqués.
Un templo afortunadamente recuperado y convertido en espacio cultural, gracias al convenio de cesión entre la Diócesis y el Ayuntamiento, pero al que le falta algo, una seña de identidad, un reclamo que desde aquí quiero reivindicar y espero que las instituciones den un paso al frente para conseguir su rehabilitación en el lugar donde corresponde.
Me estoy refiriendo a la lauda de bronce de los marqueses de Las Navas, Pedro Dávila y María de Córdoba, colocada sobre la tumba de ambos en 1563, actualmente en el Museo Arqueológico Nacional. Fue trasladada desde su ubicación original del convento por los mandos militares de la Segunda República, ya en plena Guerra Civil.
En 1931, un decreto establecía que se permitía a la Dirección General de Bellas Artes o al gobernador civil correspondiente incautar obras de arte si sospechaban que su conservación corría peligro. Es cierto que, entonces, se dudaba de su buen estado, ya que en 1927 se advierte de que la tumba había sido profanada. Entre el 18 de julio y el 22 de octubre de 1936, se documenta un «robo, saqueo y profanación de cinco templos existentes en esta población, destrucción de sus imágenes y pérdida de objetos artísticos de bastante valor, entre los que hallaba una lápida de bronce estilo renacimiento».
Años más tarde, el régimen de Franco corroboraba esta ubicación y, en Ávila, lo más cercano que tenemos es un vaciado en escayola realizado en 1912, en el Museo Provincial.
La lauda de los marqueses permanece en el Museo Arqueológico Nacional, en una sala en la que se pretende mostrar una representación de la escultura y la pintura renacentista en la España de los siglos XVI y XVII. Lo cierto es que, pese a que se trate de una joya atribuible al entorno de Jacques Jonghelinck, según una reciente publicación de Manuel Parada y Laura Palacios, en este museo se encuentra completamente desubicada.
El convento, ya perfectamente restaurado, y con garantías de seguridad, debería albergar esta lauda en Las Navas. Cuando en demasiadas ocasiones, y con motivos bastante menos justificados, hemos visto partir hacia Cataluña parte del Archivo de Salamanca, o cómo en la mencionada comunidad se niegan a cumplir con sentencias que obligan a devolver obras de arte a los vecinos aragoneses, llama la atención la parsimonia administrativa en un asunto como este.
Ya están tardando el Ayuntamiento de Las Navas, la Diputación, la Junta y el resto de administraciones en abrasar a mociones dirigidas al Gobierno, para devolver la lauda de los marqueses a su primitivo emplazamiento. Ya puestos, sería deseable contar con una copia de los retratos de los marqueses, ubicados en el Hospital de Tavera, en Toledo, y atribuidos a Antonio Moro.
Las Navas del Marqués merece contar en su patrimonio artístico con elementos que aporten identidad y tradición a lo que ha supuesto su historia. Sería un buen homenaje a Gutiérrez Robledo, que tanto valoró este convento, desde que lo conoció hace más de 40 años.