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Ricardo Guerra Sancho

Desde mi torre mudéjar

Ricardo Guerra Sancho


Pasión por ‘La Pasión’

13/04/2022

Hemos comenzado la Semana Santa con gran ímpetu, muchas ganas de vivir de nuevo estas fechas tan señaladas de nuestra sociedad y en el día a día de los acontecimientos de nuestra vida, y con mucha colaboración de cofrades y gentes. Había ganas, se aprecia sensiblemente.  
Después del terrible paréntesis de estos dos años en blanco, dos años sin manifestaciones de religiosidad popular de Semana Santa, que son tres periodos temporales de intervalo, vacíos de todo contenido y enclaustrados, que vienen a ser tres temporadas, porque las últimas celebraciones realizadas con toda normalidad fueron el año 2019; el veinte todo fue a puerta cerrada, ¡qué tristeza¡ a puerta cerrada solos los sacerdotes… el año 2021 se celebró a medias, los actos religiosos a medio aforo y sin procesiones, un espacio que se llenó con una magnífica exposición en la iglesia-museo de las parroquias arevalenses, de El Salvador, con un contenido especial de Semana Santa, nuestros pasos, los de imaginería castellana y los otros, y enseres cofradieros y procesionales, una muestra que fue visitada por centenares de personas, a pesar de las restricciones
Echábamos de menos nuestras costumbres y formas de expresión de los misterios de la Pasión y Resurrección de Cristo. 
Durante la pandemia, sufrimos una rigidez a veces excesiva, otras con relajaciones que nos devolvían la pelota con nuevas cepas y cuarentenas, repetitivas y agobiantes. 
Y así ha sido como el Viernes de Dolores, un preámbulo litúrgico de la Pasión, en numerosos sitios se celebra y conmemora especialmente a la Virgen dolorosa y de Las Angustias, en esa 'Pasión de la Madre' que es corredentora con Cristo y que la devoción popular, desde la Edad Media, con la evolución de los tiempos, venimos celebrando conmovidos con esos siete dolores de la Virgen, que la devoción popular y la iconografía han representado en ese corazón con los siete cuchillos. Es una conmemoración y un compartir los dolores de la Madre que será intercesora nuestra, que es nuestra devoción y patronazgo desde hace siglos. Desde los años 80 del s. XX aquí lo celebramos en una procesión, el Vía Matris, con siete paradas, siete escenas y siete oraciones, en el marco recogido, intimista y monumental de nuestra Plaza de la Villa, junto a esa histórica iglesia de Santa María, antigua parroquia mayor desde donde sale la primera procesión arevalense al circuito de esa plaza.
Como mis amigos lectores sabrán ya, después de tantas columnas en este Diario, soy cofrade de Las Angustias de Arévalo, la rezo y venero, y de su historia y devoción escribí un libro que ha gustado bastante, así y por ello, estoy suficientemente pagado en mi trabajo de investigación. Yo digo jocosamente que, quizás, es la obra de mi vida, como cofrade, como Cronista, y como arevalense… 
Pues en una nueva ocupación con la que me han obsequiado en la última renovación de cargos, ahora me dicen de «relaciones institucionales y archivo», y por ello, acudí a una cita según una invitación muy especial, de hermanamiento cofrade, que nos habían cursado para las celebraciones de la celebraciones de la cofradía vecina y amiga de Las Angustias de Medina del Campo, donde me recibió Miguel, su joven presidente y otros muchos cofrades que me conocen, y con ellos compartí celebración, eucaristía y procesión por esa ciudad tan querida, la 'Villa de las Ferias' y de muchas cosas más… yo siempre he sentido un cariño especial por las villas de Isabel, Madrigal, donde nace, Arévalo, donde se cría, y Medina, donde muere… y además siempre he tenido mucho contacto con nuestras vecinas. En mi interior, viví ambas celebraciones, ambas devociones a las dos imágenes, que son la misma, y me honré con esa hermandad. Sentí muchas emociones devocionales a una misma madre espiritual.
Pues el Domingo de Ramos, en otra procesión, en este caso de júbilo, que rememora la entrada de Jesús en Jerusalén, en nuestra siempre ponderada Plaza de la Villa, como el marco de otra Jerusalén, entre los cantos jubilosos del público asistente, los días de Pasión llegan ya… cuando lean estas líneas, estaremos casi para salir en esa procesión por las calles de la morería, procesión ponderada y que gusta a propios y visitantes… es la pasión por 'La Pasión', que los cofrades arevalenses iniciaron con fuerza.