Sara Escudero

Desde la muralla

Sara Escudero


Noviembre, no te vayas

02/12/2023

Escribo estas líneas en el vagón de un tren, mirando continuamente las noticias. Escribo estas líneas bajo la atenta mirada de un alto al fuego que no fue y una tregua que, a pesar de extenderse en el tiempo, no fue suficiente para dar tregua a la vida. Escribo estas líneas deseando un final, un punto y aparte y no un entre paréntesis de lo que puede llegar a ser el mañana sin horizonte, la vida sin música, el futuro sin infancia.
Nieve, noche y temperaturas bajo cero. Sin duda alguna, Noviembre es un mes un poco triste. Días cortos, el sol huyendo demasiado pronto, frío que congela un poco el alma y la esperanza de que pase pronto la hoja del calendario para empezar un nuevo año que marque otro ritmo, otros días, otro tono.
Y sí, ya pasó Noviembre, otro mes que consumimos en este fatídico 2023 que no hace más que recordarnos que las cosas cuando crees que ya no pueden ir peor, todavía tienen su margen de mejora para coronarse en la tragedia de las guerras, la hambruna y las consecuencias que tienen al largo plazo para la economía, la recuperación del país y, si lo miramos desde el punto de vista humano, la falta de esperanza en un futuro mejor. Futuro. Madre mía, que palabra. ¿Futuro para quién? ¿Quiénes? Y, sobre todo, Cuándo va a empezar ese futuro…
El drama de la juventud envuelta en odio cada día. El abandono de las personas mayores sin derecho a ver el fin de los que han vivido desde que nacieron y, de nuevo la infancia aprendiendo de lo que deberíamos haber des-aprendido hace mucho tiempo.
El pasado 20 de noviembre se conmemoró, como cada año, el día de los derechos de la infancia. Sirva al menos un día cada año para echar la vista atrás y poder valorar los avances conseguidos, los nuevos retos para la mejora de la calidad de vida de la infancia, balance y nuevas cuentas sobre las necesidades de los niños y niñas más vulnerables. Pero además sirva este mes, aunque solo sea uno, para reflexionar sobre el derecho a crecer en un hogar, vivir en paz, tener una educación, poder soñar, reír y jugar. Naciones Unidas marcó el 20 de noviembre en el calendario como día especial porque la infancia es sinónimo de futuro, de creer en valores, de lograr consensos, de ver la vida con ojos tiernos, de emocionarte por lo simple y enamorarte de los pequeños detalles. Aunque solo fuera por eso, creo que noviembre debería cambiar de ser el mes más triste del año al mes de la ternura, del calor del hogar, de la manta de cuadros y de las tardes de juegos.
Noviembre mes de la infancia, no te vayas. Noviembre, te has ido dejando huérfanos a cientos de niños y niñas, sin futuro, sin esperanza, con traumas que pasan de generación en generación. Hemos celebrados algunos de tus éxitos, pero vemos falta de logros en muchos aspectos y nos gustaría que fueras un mes con 365 días para que nos diera tiempo a construir una infancia justa, digna de futuro y de la que pudiéramos sentirnos orgullosos porque ellos y ellas serán los que tengan la capacidad de cambiar el rumbo del mundo. Noviembre, no te vayas...
Entre tantas tareas sin hacer, se anuncia la llegada de Diciembre. No podemos parar, porque la vida es correr en lo literal y metafórico, y estoy deseando que en todas las casas se escriban carteles de «Bienvenido Diciembre». Porque yo, el último mes del año, soy Diciembre 2023, rey de la ilusión. Decoración de Navidad, alegría y color. Luces y futuro. Paz y amor. Será por eso, que lo dejamos para el final y que podamos cerrar el año con buen sabor de boca. Pero claro, aún sería mejor si noviembre hubiera hecho su trabajo. Aún así, yo me encargo de decorar todo, de barrer y guardar las sobras debajo de la alfombra, de adornar la vida de rojo y verde, de poner luz, aunque solo sea por Navidad.  Soy un mes encantador y ya le dejo a Enero la tarea de volver a la normalidad, porque yo enmascaro la realidad, porque si no se ve… tal vez no existe, no ocurre, nada pasa. Mercadillos, árboles y colores. Pintar la fachada aun sabiendo que, por dentro, la casa necesita demasiados arreglos.
Fdo. Diciembre, un villancico más y un montón de derecho menos.