Julio Collado

Sostiene Pereira

Julio Collado


Ávila en la II República

24/03/2024

Sostiene Pereira que suele asistir a los Desayunos de la Unión de Jubilados y Pensionistas de UGT, una feliz idea para promover el encuentro, la charla, la conversación y la amistad además de la cultura cívica y sindical. Por estos cafés han pasado periodistas, sindicalistas, políticos, escritoras, historiadoras, sociólogos, embajadores y otras personas que tienen algo que decir sobre el pasado, el presente y el incierto futuro. Del interés que tienen estos encuentros habla el lleno absoluto que anima el salón y los debates que siempre piden más tiempo; experiencia que lleva unos cuantos años acudiendo a su cita mensual. 
Una de las charlas, a la que asistí hace unos días y que causó mucha curiosidad y ansia por saber, fue la titulada "Ávila en la II República". No es casualidad que, en ciudades tan conservadoras como la abulense, todo lo referente al periodo republicano y su aldabonazo hacia los postulados progresistas haya casi desaparecido del panorama social y cultural. Y hasta del del callejero. Por eso, la presentación que hizo la historiadora abulense Jennifer González de su libro sobre ese periodo histórico levantó mucho interés. La obra obedece a su tesis doctoral y ha logrado que sea fácil de leer al tiempo que intensa en contenido. El subtítulo, "Mudanza y permanencia de una sociedad tradicional" ya avanza lo que sus páginas demuestran. 
Sostiene la historiadora que, entre las mudanzas positivas, cabe destacar el avance del protagonismo social y político de la mujer, pues puede votar por primera vez, se aprueban las leyes del divorcio y del aborto, participa en Asociaciones y en las Casas del pueblo donde asiste a conferencias, a teatro y a cursos formativos, aunque no tenga un papel directivo. También destacó que, en aquella época, hubo una gran participación política y sindical. Nunca antes había habido tantos partidos políticos, tanta asistencia a mítines y tanta lucha por mejorar la vida obrera tanto en sus condiciones económicas como en su formación cultural. En este sentido, la Reforma educativa impulsó la construcción de escuelas amplias, soleadas, laicas y mixtas como nunca antes. 
En el otro platillo de la balanza, hizo referencia al poder del caciquismo sobre todo en los pueblos más pequeños, donde "los de siempre" (alcalde, maestro, boticario y cura), controlaban el cielo y la tierra. Con su libro, Jennifer ha querido "destapar esa historia que estaba un tanto olvidada o apartada y ver ese tiempo vibrante cómo puede servir para comprender el presente. Aunque la Dictadura que llegó después y su larga represión hizo que hubiera muchas purgas y mucha documentación que se ha perdido". 
En fin, la charla coloquio sacó algunas historias que completaron el conocimiento de aquel tiempo de cambios y de ilusión, trágicamente truncado por el golpe militar franquista y la larguísima Dictadura. La Casa del pueblo, sede de la UGT vuelve, con actos como este, a retomar uno de sus objetivos fundacionales: "Desarrollar una tarea cultural, informativa, formativa, recreativa, asistencial y de orientación en la clase trabajadora". 
Como ejemplo de aquel cambio truncado, sirva lo que ocurrió con los nombres de las calles de Ávila. En 1931, tras largos y polémicos Plenos, el Ayuntamiento republicano aprueba los cambios y, el 3 de septiembre de 1931, la Alcaldía licita las "21 nuevas placas de porcelana fondo azul, letra blanca, tamaño 45 por 30". En ellas, figuraban nombres como estos: Plaza de la República, Plazuela de Mariana Pineda, Paseo de Salmerón, Paseo de Aniano García (obrero matado en el Paseo San Roque), Paseo de Pablo Iglesias, Calle de Los Comuneros de Castilla, Calle de Blasco Ibáñez, Calle de Torrijos, Paseo del 14 de Abril y Plaza de Galán y García Hernández. Sólo sobrevivió el de Comuneros.