Sonsoles Sánchez-Reyes

A otra luz

Sonsoles Sánchez-Reyes


Los hermanos borgoñones (y II)

19/02/2024

Autun, cuyo slogan turístico es "corazón de Borgoña", la ciudad francesa hermanada con Arévalo, posee un rico patrimonio. 
En plena ciudad vieja, surcada por callejuelas medievales, se encuentra la catedral de Saint-Lazare, del siglo XII y estilo cluniacense, en un magnífico estado de conservación al que pueden equipararse pocas catedrales francesas. Está rematada por una aguja gótica y el extraordinario tímpano románico de su portada representa el Juicio Final.
En las proximidades de la catedral se ubica el Museo Rolin, en la casa natal del canciller Nicolas Rolin, del siglo XV. Cuenta con una excelente colección de arqueología galo-romana, especialmente mosaicos como el de "Los caballos de Neptuno", así como ricas esculturas, pinturas y objetos de arte. El Museo Rolin está cerrado al público desde 2022 por un quinquenio de obras conducentes a un ambicioso programa de renovación. El proyecto ampliará el museo desde su espacio actual a dos edificios vecinos: una prisión circular decimonónica, la única que se mantiene en pie en Francia, y el antiguo palacio de justicia. En 2019, tras un concurso internacional de arquitectura al que se presentaron más de 60 equipos, la ciudad seleccionó el proyecto del Taller Novembre.
El Museo de Historia Natural Jacques de La Comble, de principios del siglo XIX, reúne más de 800.000 piezas de todos los campos de las ciencias naturales, colecciones constituidas por la Sociedad de Historia Natural, actualmente propiedad del Ayuntamiento de Autun. El mineral de la autunita recibe su nombre por la ciudad. 
El célebre político Talleyrand, que llegó a ser primer ministro de Francia, fue obispo de Autun en la segunda mitad del siglo XVIII. Y pocos años después, el médico Ferdinand Guillemardet, alcalde de Autun, acabó siendo Embajador de Francia en España entre 1798 y 1800, período en que fue retratado por Francisco de Goya, lienzo que se conserva actualmente en el Louvre (el primer cuadro de Goya que entró en dicho museo parisino), y una copia en el Ayuntamiento de Autun. El genial pintor consideraba ese retrato una de sus obras predilectas.