Líderes europeos

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Castilla-La Mancha es la región europea con más superficie dedicada al cultivo de pistacho y será la más productiva cuando las plantaciones jóvenes comiencen a dar fruto, algo que ocurrirá durante el próximo lustro

Líderes europeos - Foto: Pablo Lorente

El pistacho se ha convertido en una importante alternativa a los cultivos tradicionales en Castilla-La Mancha. Las plantaciones se multiplican y la producción aumenta cada año. Pero lo cierto es que no se trata de un cultivo nuevo en España. De hecho, gracias a las conquistas de Alejandro Magno en el siglo IV a. de C. este fruto llegó a Grecia. Tres siglos más tarde, y ya de la mano del Imperio Romano, el pistacho alcanzaría las penínsulas Itálica e Ibérica y en el caso español pervivió durante la ocupación árabe. Pero a lo largo de la Edad Media este árbol fue desapareciendo paulatinamente de nuestras tierras para dejar paso a los que hoy son los cultivos, junto con el viñedo, más extendidos: el cereal y el olivo.

Hasta que hace unas pocas décadas -reapareció en Castilla-La Mancha en 1988- algunos agricultores volvieron a considerarlo como una opción. Sin embargo fue a partir de 2010 cuando las hectáreas comenzaron a crecer exponencialmente, hasta el punto de que en 2009 había 3.283 y en 2022 -año en el que se plantaron 10.617- se contabilizaban más de 70.000 en toda España, una inmensa mayoría de ellas en esta comunidad, según informa el Ministerio de Agricultura. Y es que el clima castellanomanchego, con inviernos fríos y veranos cálidos, es ideal para el desarrollo de esta planta, que necesita un mínimo de horas con temperaturas bajas mientras está en estado vegetativo (sin hojas), pero también precisa calor para la maduración del fruto.

A día de hoy, hablar de pistacho en España es hacerlo de Castilla-La Mancha, que cuenta con 53.500 hectáreas, de las que más de una cuarta parte son de regadío. Y los próximos cinco años serán decisivos para sector por la entrada en producción de una gran parte de esa extensión joven que hay en España (el árbol requiere de entre 5 y 6 años para empezar a dar fruto), de la que el 78% se encuentra en tierras castellanomanchegas, según Agricultura. Ciudad Real, Toledo y Albacete son las provincias españolas con más superficie de este cultivo. Y también las que más plantaciones nuevas han registrado en el último lustro, tanto en secano como en regadío, seguidas de Cuenca.

Líderes europeosLíderes europeos - Foto: Jonathan TajesCon estos datos, Castilla-La Mancha es la primera región de Europa en superficie y está a punto de convertirse en la primera en producción. Y para transformar ese liderazgo en beneficios económicos para los agricultores y empresas que lo procesan, desde el Gobierno regional se está trabajando para aprobar un Plan Estratégico del Pistacho y lograr una figura de calidad que lo diferencie: la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Pistacho de La Mancha. Todo ello con la intención de generar un valor añadido que se quede en la comunidad y beneficie a las zonas rurales en las que se cultiva.

Ya antes de comenzar esta campaña, que da sus últimos coletazos, Cooperativas Agro-alimentarias de Castilla-La Mancha esperaba una cosecha histórica que parece que se está cumpliendo. Según las proyecciones presentadas por la organización, se espera una producción de 2.388 toneladas de pistachos secos sin vacíos (abiertos más cerrados), lo que representa un notorio incremento del 26,3% con respecto a lo recogido el año anterior. Es una muestra de la superficie que va entrando en producción año tras año, más allá de que el año haya sido bueno para el cultivo. Eso sí, el adelanto en las fechas que se esperaba no ha sido tal, o al menos no tan marcado como parecía.

Además, según parece, la calidad del fruto es buena, incluso muy buena. Los episodios de granizo, alternaria, golpes de sol, chinches y otros accidentes que dañan el fruto han sido los de una campaña normal y la cosecha apunta a buenos calibres, mejores que años anteriores. Las tormentas de septiembre -allí donde no han hecho daño- y el clima benigno de junio han favorecido al cultivo. Cooperativas Agro-Alimentarias coincide y afirma que en lo que respecta a la salud de los pistachos, la situación en la región es buena. No se han reportado problemas sanitarios significativos que puedan afectar la calidad de la cosecha. Además, las condiciones climáticas favorables han contribuido a un ambiente propicio para el desarrollo de los pistachos, lo que se espera que se traduzca en un elevado porcentaje de pistachos de calibre superior.

Gestionar la producción.

Será a finales de esta década cuando se haga patente el verdadero potencial productor de la comunidad. Para entonces, entre 60.000 y 70.000 hectáreas estarán generando cosechas (actualmente la cifra es de una 26.000) y se comprobará si el pistacho es capaz de tener un papel relevante en un mercado internacional dominado por dos gigantes, Estados Unidos e Irán, pero en el que quizá se pueda estar a la altura de Turquía, tercer país en importancia que destina gran parte de su producción al mercado interno. En este aspecto será muy importante la capacidad comercial y de procesado del sector, que está mejorando a pasos agigantados.

En la actualidad, España cuenta con más de 50 plantas de procesado, más otra decena en camino, con capacidad para procesar unas 5.200 toneladas en seco. La inmensa mayoría de ellas están en Castilla-La Mancha (4.000 toneladas), según un informe elaborado por el investigador Esaú Martínez, de El Chaparrillo, centro adscrito al Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal de Castilla-La Mancha (IRIAF). Con la ampliación de las infraestructuras ya existentes y la puesta en marcha de nuevos proyectos, el estudio prevé una capacidad en 2-4 años superior a las 18.000 toneladas, por encima de la producción esperada para ese periodo. La previsión de cosecha para este año 2023 es de 4.500 y podría llegar a entre 10.000 y 15.000 en 2028, según datos del Consejo Europeo del Pistacho.

Según declaraciones de Esaú Martínez, «al ritmo de crecimiento actual no debe haber problemas para que las plantas absorban toda la producción. Otra cosa es -matiza- que haya productores que no tengan una planta de procesado cerca, o que no puedan entregar su cosecha justo cuando lo desean porque se produzcan cuellos de botella en los días de más afluencia, especialmente si son agricultores pequeños». El mapa muestra una red muy atomizada con pequeños proyectos, con el inconveniente de que el coste de procesado se incrementa al no gestionar grandes volúmenes. La ventaja, por el contrario, podría estar en llevar al mercado productos diferenciados y menos industrializados.

 

Campo y Alma y la IGP.

Las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas protegidas (DOP e IGP) son figuras que distinguen productos de calidad diferenciada, es decir, alimentos con unas características peculiares y específicas. En el caso de la IGP, hace referencia a un producto originario de un lugar determinado, una región o un país, que posea una cualidad determinada, una reputación u otra característica que pueda esencialmente atribuirse a su origen geográfico. El Gobierno de Castilla-La Mancha está inmerso en el proceso para que las autoridades comunitarias concedan al pistacho de la comunidad la IGP 'Pistacho de La Mancha', de manera que este fruto seco pueda comercializarse bajo el marchamo de Campo y Alma (campoyalma.com), que sirve para distinguir los productos agroalimentarios que se produzcan, elaboren o transformen en el territorio de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha y que estén acogidos a alguna IGP o DOP.

Actualmente ya se pueden encontrar pistachos en el portal de Campo y Alma dedicado al comercio electrónico (market.campoyalma.com), pero al no tener, de momento, concedida la IGP, sus envases no lucen aún la marca. En cualquier caso, este producto se puede adquirir en diferentes envases y presentaciones, crudo o tostado, con cáscara o sin ella, salado o sin salar… De este modo el consumidor puede disfrutar de este excelentes pistachos de proximidad.