El Óbila le ha visto crecer y Juan López Yuste –20 años– ha crecido junto al Óbila. Desde los tres años, cuando empezó, hasta el primer equipo, donde se ha convertido en abanderado de la necesaria apuesta por la cantera como base irrenunciable del proyecto. «Es importante que los niños tengan referentes, que se ilusionen, que vean que se puede llegar».Porque Juan López Yuste ha llegado. «Yo era uno de ellos», de esa Marea Verde que acude cada fin de semana, de ese 'Efecto Bombo' que ahora le jalea en cada acción como si fuera propia y que celebró con entusiasmo el siete de siete en triples ante Chantada que bien podría ser récord en la historia del club.
A sus 20 años JuanLópez Yuste es un jugador de toda la vida, de los que has visto crecer sobre el parqué año a año hasta hacerse un hueco de verdad en el primer equipo, no sólo para completar entrenamientos y convocatorias. Haber llegado hasta aquí «ya es una ilusión tremenda. No sólo por ese hecho de haber pasado por todos los equipos de la cantera sino porque yo era un aficionado del Óbila. Yo venía todos los fines de semana a ver los partidos».Ahora es a él a quien van a ver. Y eso también tiene su parte de responsabilidad. «Me gustaría servir de ejemplo a todos los chicos de la cantera, que viéndome a mi vean posible llegar y estar en dinámica del primer equipo.Quién sabe si algún día ellos estarán aquí» les lanza el reto.
Su presencia en el Hotel 4Postes Ávila Auténtica El Bulevar pone de manifiesto la importancia que deben tener en estos proyectos la cantera. «Las canteras son muy importantes y esos jugadores que llegan al primer equipo son ejemplos para que todos esos niños vean que es posible llegar.Tener referentes y ejemplos en los que fijarte, ver que es posible, es algo muy necesario para prosperar e ilusionarse, para que quieran seguir jugando, enrenando con la esperanza de poder llegar al primer equipo».
Él –como Dani Carretero, Carlos Hernández o Alberto Martín– lo ha conseguido. Quién le iba a decir a aquel niño que iba con sus abuelos a ver entrenar y jugar a su hermano mayor que un día sería uno de los protagonistas del equipo de baloncesto de la ciudad, un jugador que la afición siente muy cerca porque es de los 'suyos'. «La afición siempre está con todos pero especialmente conmigo. Se agradece ese apoyo de la Marea Verde.Al fin y al cabo me han visto crecer. Yo era antes uno de ellos y aún lo sigo siendo».