Un vecino incómodo

Diego Izco (SPC)
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Los equipos franceses, a pesar de la entidad de la Ligue1, han amargado el curso a los españoles

Mbappé fue decisivo en la Champions contra la Real Sociedad - Foto: Reuters

Tal vez intoxicados por las ínfulas de la década pasada, en la que Barça y Real Madrid (Messi y Cristiano) se comieron el continente, todavía tenemos incrustado el viejo vicio de mirar por encima del hombro a las demás ligas. Lo dejamos de hacer con la Premier, que se ganó el respeto a base de un baño de millones, un enorme y carísimo trabajo de cantera en los clubes y una labor de marketing descomunal, bien planificada desde hace casi 35 años. Pero todavía nos cuesta ver que también estamos perdiendo algunos pulsos con las demás. 

Con Alemania, por ejemplo, llevamos años derrotados en cuanto a imagen: campos llenos, precios familiares, apuesta por un fútbol ofensivo (espectáculo), etcétera. Con Italia, en el estilo: el juego  ya no huele a cerrado y ha apostado fuerte por un grupo de entrenadores que quiere llevar el 'calcio' a otro nivel, convertirlo en un producto más atractivo. Pero, ¿con Francia? ¿Cómo perder 'nada' con ellos? La obligación de todo país, según una máxima diplomática no escrita, es odiar a sus vecinos. Y esta temporada, el mano a mano España-Francia tiene color 'bleu'. 

los duelos. Todo arrancó en la fase de grupos de la Champions, en la que el Sevilla estaba emparejado, además de con Arsenal y PSV, con el Lens. Los galos le habían cuestionado el título al PSG hasta el último día (terminaron con 84 puntos por 85 de los parisinos) y suponían una seria amenaza que, finalmente, cristalizó tanto en el Pizjuán (1-1) como en el Bollaert-Delelis  (2-1). Este último choque, además, con ambos jugándose el tercer puesto: los andaluces necesitaban ganar y, con 1-1, tuvieron dos ocasiones clarísimas… hasta que Fulgini marcó el 2-1 en el 96. El Lens, por cierto, cayó en el 'play-off' de acceso a octavos de la Europa League ante el Friburgo. 

No hubo más roces hasta los octavos de final de la Champions, donde la Real Sociedad quedó emparejada con el segundo más 'feo', el Paris Saint-Germain. Los franceses hicieron valer su superioridad tanto en la ida (2-0) como en la vuelta (1-2), y ahora se jugará el pase a semifinales ante el Barça. Los precedentes hablan de gloria (la remontada del 6-2) y miseria (el hat-trick de Mbappé en el Camp Nou), y en manos azulgranas está frenar una sangría que concretó la pasada semana en la Europa League: el Villarreal, campeón en 2021, mordía el polvo ante el Olympique de Marsella en octavos de final. El brutal 4-0 de la ida en el Vélodrome hacía casi imposible el 'milagro' en la vuelta. Los 'groguet' lo rozaron (se pusieron con un 3-0 en el minuto 85), pero un gol de Clauss en el 94 dio el billete a cuartos a los galos. 

¿Liga menor?

El varapalo es duro, teniendo en cuenta varios parámetros. Un ejemplo, la valoración global de las competiciones: los activos de LaLiga (futbolistas) están tasados en 4.960 millones de euros frente a los 3.720 de la Ligue1. Otro, el peso histórico de España y Francia en competición continental: nosotros hemos levantado 56 trofeos (19 Copas de Europa, 14 de la UEFA, siete Recopas y 16 Supercopas)… ellos solo dos, la Champions del Marsella en 1993 y la Recopa del PSG en 1996. 

Otro ejemplo más, los ingresos: Deloitte calculó el pasado curso que los ingresos de LaLiga se dispararon hasta los 3.300 millones y le otorgaba a la Ligue1 el quinto lugar con unos 2.000. Y un último, los coeficientes UEFA: España es segunda en el 'ranking' con 86.114 puntos (la Premier tiene 100.553), mientras Francia sigue en la quinta plaza con 62.164, a casi 20.000 de la Bundesliga, que es cuarta. De los primeros 40 equipos según estos coeficientes, España tiene a cinco representantes (frente a los siete de Inglaterra e Italia) y Francia, solo uno. Ese PSG que ahora amenaza con prolongar un 'annus horribilis' de relación vecinal.