Sanidad dio el 'ok' a 1.200 tratamientos para no fumar

E.Carretero
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Más de un millar de abulenses iniciaron en 2023 bajo prescripción médica terapia farmacológica con la ayuda de un nuevo fármaco financiado por la Seguridad Social

Sanidad dio el ‘ok’ a 1.200 tratamientos para de fumar - Foto: David Castro

En febrero del pasado año el Ministerio de Sanidad empezó  a financiar un nuevo medicamento para dejar de fumar. Se trata de Todacitan, comercializado por la compañía polaca Aflofarm que sustituía al retirado Champix y que pasó a ser el único fármaco financiado por la Seguridad Social que los fumadores pueden emplear para dejar de fumar si bien en el último trimestre del pasado año Sanidad también incluyó Recigarum en el catálogo de tratamientos financiables para fumadores. 

Para que la Seguridad Social cubra el tratamiento farmacológico a un fumador no basta con tener una receta de su médico de cabecera sino que además la terapia de deshabituación tabáquica implica participar en un programa de apoyo contra el tabaquismo. Es más, a aquellos pacientes que no lograr dejar de fumar a pesar de haberlo intentado no se les financia el tratamiento de nuevo hasta pasado un año, tal y como explica Blanca Noreña, médico de Atención Primaria y responsable del programa de deshabituación tabáquica del Centro de Salud Ávila Suroeste . 

El pasado año los médicos de cabecera de Ávila dieron el visto bueno a más de 1.200 tratamientos farmacológicos para dejar de fumar. Concretamente se expidieron 1.206 recetas de fármacos para fumadores, prácticamente todos ellos de Todacitan, teniendo en cuenta que desde el 1 de febrero de 2023 fue el único tratamiento para la deshabituación tabáquica que financiaba la Seguridad Social que a  partir de noviembre también incorporó Recigarum a la lista de fármacos con financiación sin que de momento se esté demandando en Ávila. Es más, a lo largo del pasado año solo se financiaron cuatro tratamientos  farmacológicos para Zintabac, el otro medicamento que hasta la aparición de Todacitan estaba financiado por la Sanidad Pública y ninguno para Recigarum, según los datos facilitados desde Atención Primaria de Ávila. 

Pero el fármaco, apunta Blanca Noreña, es solo una parte del tratamiento para dejar de fumar ya que los pacientes que acuden a la consulta con la intención de abandonar el tabaco  deben cumplir otra serie de condiciones para acceder a este medicamento con financiación. La primera, explica Noreña, es que tengan intención de dejar de fumar y de hacerlo, además, a lo largo del mes siguiente. También es requisito que el paciente haya intentado dejar de fumar en el último año sin que lo haya logrado. Así mismo, al paciente se le pasará el test de Fagerström, cuestionario que incluye preguntas sobre los hábitos del fumador tales como cuánto tiempo pasa desde que se despierta hasta que fuma el primer cigarrillo, cuántos cigarros fuma al día o si fuma incluso cuando está enfermo. El test, explica Noreña, busca identificar «el grado de dependencia del fumador al tabaco teniendo en cuenta que si el resultado es de más de siete ya implica dependencia alta» y convierte al paciente en apto para participar en el programa de deshabituación tabáquica y para recibir el correspondiente tratamiento farmacológico. 

Sin embargo, el requisito principal para que el fumador pueda recibir este tratamiento es «que quiera dejar de fumar; no porque venga presionado para hacerlo por sus familiares sino porque él lo quiera». Por eso, prosigue Noreña, el fumador que quiera afrontar este reto de forma exitosa tiene que tener claras cuáles son sus motivaciones para dejar de fumar. «Ganar salud, dar ejemplo a los hijos o a los nietos, ahorrar dinero... cada fumador tiene sus propias motivaciones», apunta esta médico de Atención Primaria que además de pedir a sus pacientes que hagan una lista con los motivos por los que quieren dejar de fumar también les aconseja meter en una hucha el dinero que se ahorran cada día que no compran tabaco. Igualmente, y porque «fumar se asocia a situaciones que nada tienen que ver con el tabaco», esta profesional sanitaria recomienda a los pacientes que elaboren «un diario en el que recojan cómo fuman y el grado de satisfacción de cada cigarrillo» para que una vez dejen el tabaco dispongan de estrategias o alternativas que eviten esa situación que estaba relacionada con el pitillo. «Cada uno fuma con un esquema», reconoce Noreña que apunta, eso sí, que el tratamiento «no busca quitar las ganas de fumar sino controlarlas». 

El principio activo fundamental de Todacitan, explica Inés Barco, presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Ávila, es la citisina, un alcaloide vegetal que se extrae de los árboles y que se usa «como sustituto del tabaco ya que tiene una estructura parecida a la de la nicotina, pero impide que la nicotina inhalada a través del tabaco se una a los receptores», por lo que puede aliviar los síntomas de abstinencia y disminuir el deseo de fumar. 

El tratamiento, cuyo precio sin financiación ronda los 110 euros si bien con la receta se efectúa una rebaja de al menos el 60 por ciento, en función de la renta del paciente,  dura 25 días durante los cuales el paciente debe «tomar varios comprimidos con pauta descendente y hasta cero», como explica la médico responsable del programa de deshabituación tabáquica del Centro de Salud Ávila Suroeste que insiste en que el fármaco es solo parte del tratamiento para dejar de fumar. El resto son charlas, cinco en total, que imparten ella y la enfermera Ana Galán a las que los fumadores deben asistir y en las que se les informa sobre el fármaco, el síndrome de abstinencia o los falsos mitos relacionados con el tabaco y la dependencia. Tras la tercera, los pacientes deben dejar de fumar. «Todos los que vienen a las charlas terminan dejando de fumar», reconoce esta doctora que apunta, además, que «entre la mitad y dos tercios» de los pacientes que se someten a este programa que combina fármaco con charlas dicen adiós al tabaco definitivamente.