«La música es un arma universal para generar paz»

D. Casillas
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José Luis López-Antón, director de la Orquesta Sinfónica de Ávila, inició un nuevo ciclo del programa 'Contando la música' celebrando la belleza y sensibilidad de 'El Moldava', de Smetana, hermoso ejemplo del nacionalismo checo

«La música es un arma universal para generar paz» - Foto: Isabel García

Comenzó ayer, tras el aplazamiento de la charla prevista para el 29 de octubre, un nuevo ciclo del programa de conferencias 'Contando la música', a través del cual José Luis López-Antón, director de la Orquesta Sinfónica de Ávila, ayuda e entender mejor y a disfrutar un poco más de la música clásica por el camino de explicar la esencia y circunstancias de una serie de obras especialmente significativas, acompañando su palabra por la audición de las partes más significativas de esas piezas seleccionadas.

La música elegida para la cita de ayer fue El Moldava, de Smetana, «uno de los grandes ejemplos del nacionalismo checo» con el cual el célebre compositor hizo «un hermoso homenaje a este río que discurre por el país y atraviesa la capital». Para componer esta obra, explicó, «Smetana realiza un interesante recorrido por diferentes fuentes del folclore checo, del que él bebe de una manera muy directa, para representar lo que sería su país y hacer una especie de cuadro musical de la República Checa».

En esta pieza, siguió López-Antón, «el folclore fluye directamente en la composición» para componer «una música totalmente descriptiva que comienza con un movimiento muy sinuoso de las flautas que quiere representar el nacimiento del río Moldava». En ese afán de narrar con la música viene luego «una escena protagonizada por los cuernos de caza, representado por las trompas en la orquesta sinfónica, y posteriormente la obra va transitando hacia una boda de campesinos, un movimiento de una polca, muy típicas en el folclore de la música checa».

A continuación Smetana «nos pone directamente como si fuéramos en un barco en el Moldava y nos va llevando por estos diferentes lugares», incluyendo luego «la escena de las ninfas, con el tema principal apareciendo en diferentes movimientos, y cuando al final pasan por el castillo principal de Praga la música se expande en su máximo esplendor».

Esta obra, comentó José Luis López-Antón, «bien podría ser una música para promocionar la visita a la República Checa» por su capacidad de captar la atención del oyente, y también porque, aparte de que recrea muy bien la realidad en la que se inspira Smetana, «es una música maravillosa fácil de disfrutar, que no es quizás la música pura de Beethoven, más encuadrada en un género que habla de sí mismo, pero que creo gusta mucho, en parte también porque  anticipa un poco lo que luego hará la música de cine».

Como curiosidad de esta obra, «llena de sensibilidad y que a cualquiera que la escuche le lleva por unos cauces muy bonitos, muy sensibles», comentó el director de la OSAV que «su tema principal inspiró la composición del himno de Israel», detalle en el que ahondó añadiendo que «es curioso cómo hay este puente un poco intercultural entre identidades un poco diferentes, y cómo ese himno checo fue asumido por Israel, en una demostración más de que la música es el lenguaje más universal y que puede y debe servir para atender puentes».

Al hilo de esta reflexión sobre la capacidad de la música para aunar identidades recordó también López-Antón «la labor de tender puentes que realizó el célebre director de orquesta Barenboim, con la orquesta West-Eastern Divan, en la cual había palestinos, israelíes y españoles, y con la cual utilizó la música como una herramienta para atender puentes y no para destruirlos y destruir vidas humanas, que es lo que desgraciadamente está ocurriendo ahora. Es decir, que la música es un arma universal para construir relaciones y para generar paz y empatía entre las naciones».