Diario de Ávila, el tute y el Madrid, las claves de los cien

E.Carretero
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Perpetuo Jiménez cumple este jueves un siglo y lo hace con ilusión, acompañado de su familia y disfrutando aún de aficiones de toda la vida como el fútbol, las cartas o la lectura de la prensa local

Diario de Ávila, el tute y el Madrid, las claves de los cien - Foto: David Castro

Hay nombres que le vienen que ni pintado a quienes lo llevan. Es el caso de Perpetuo Jiménez Jiménez que, pese a cumplir este jueves cien años, cualquiera diría que le ha ganado el pulso al inevitable discurrir de la vida. No solo su aspecto físico hace dudar de que este vecino de Ávila haya llegado a la condición de centenario sino también el que a pesar de sumar tantas primaveras mantenga la ilusión y vitalidad que se presupone a los más jóvenes. 

Y es que cumplir cien años es para Perpetuo motivo de gran felicidad, tanto que antes de que llegara este 7 de marzo ya llevaba semanas recordando a su familia que su cumpleaños más redondo se iba acercando. «Ya sí que llego», reconoce su hija Mari Ángeles que le lleva diciendo su padre cada mañana al levantarse desde hace ya unas  cuantas semanas al ver que el día de su cumpleaños se acercaba. No en vano, Perpetuo es sabedor de que cumplir cien no es algo que esté al alcance de cualquiera. Es más, de los nueve hijos que tuvieron Fausto e Isabel, sus padres, solo él, el penúltimo, ha llegado a esa edad.  

Nacido en Sotalbo en 1924, Perpetuo se quedó huérfano de madre siendo aún un niño y pronto, como solía ocurrir entonces en todas las familias y como antes que él hicieron sus hermanos mayores, se puso a echar una mano a su padre desde muy joven con el ganado. Hasta que llegó el momento de cumplir con el servicio militar que en su caso realizó en Vicálvaro (Madrid) y en Seo de Urgel (Andorra). Tras cumplir con la mili, Perpetuo regresó a Ávila y en la capital abulense se puso a trabajar en la Granja Santa Teresa, finca de recreo y ganadera situada al noroeste de la ciudad y propiedad del ingeniero José Manuel Ruiz de Salázar.  Allí estuvo hasta el año 1965 cuando decidió ponerse por su cuenta y cuidar sus propias vacas, que pastaban en la zona de San Nicolás. Unos años antes, en 1951, se había casado con Francisca Galán, una  joven de Riofrío a la que conoció una Nochevieja en un baile de fin de año. Tuvieron cuatro hijas, poniendo a dos de ellas los nombres más abulenses por excelencia (Sonsoles y Teresa) y a las otras dos Carmen y Ángeles, que es la mayor y con la que vive en la actualidad aunque todas las hermanas están muy volcadas con su padre.  También lo está su único nieto, Javier. «El nieto está loco con el abuelo, y el abuelo con él», reconoce la tía Ángeles al hablar de la especial relación que todos tienen con Perpeuto, que puede presumir de carácter afable, buen convenir y sentido del humor y además de un estado de salud envidiable pese a los años, que en parte su familia atribuye al doctor Igor Molina. «No es nada trabajoso estar con él», asegura su hija mayor al hablar de su progenitor que pese a su edad sigue siendo un hombre de rutinas. Así, todas las tardes Perpetuo juega a las cartas con la hija que esté en casa, al tute siempre, y además «gana la mayoría de las veces y no porque le dejemos ganar», reconoce Ángeles. 

También se ha aficionado en los últimos años este vecino de la capital abulense a colorear dibujos, un trabajo que hace de forma delicada y sin salirse y que le ayuda a desarrollar la motricidad fina y la concentración. Y tampoco falta en el día a día de Perpetuo la lectura, lo que incluye la prensa diaria. «Después de levantarse y desayunar, lo primero que hace es leer Diario de Ávila», asegura su hija que recuerda que su padre es suscriptor de este periódico local desde hace al menos cuatro décadas. Aquí se informa de lo que pasa no solo en la ciudad y en la provincia sino también de los resultados de La Liga pues Perpetuo, madridista, es tan aficionado al fútbol que está abonado a una plataforma de televisión digital para poder seguir los partidos. El que el Madrid vaya primero y el haber protagonizado las páginas de Diario de Ávila en el día de su cumpleaños, sumado a la comida que hoy compartirá con amigos y familiares en un restaurante de la capital, seguramente habrán contribuido a que Perpetuo dé la bienvenida a los cien mucho más contento aún. Ahora solo queda que esta tarde gane al tute para que este 7 de marzo sea tan redondo como los cien años de los que ya puede presumir este vecino de Ávila.