Ladrón de guante blanco

Diego Izco (SPC)
-

Ladrón de guante blanco - Foto: AFP7 vía Europa Press

Ahora que Jürgen Klopp ha puesto su carrera en 'pause' y reflexiona con sabiduría y perspectiva, considera que mereció dos Copas de Europa y solo tiene una porque «el puto Courtois» se la 'robó'. El ladrón con guantes, guantes blancos, le hizo nueve paradas. «Nosotros fallamos solo una vez y Vinícius nos castigó; el Real Madrid falló varias, pero el puto Courtois lo paró todo». Esa sonrisa enorme y plagada de dientes del técnico alemán describía con admiración al belga, el mejor portero del mundo, camino a 'robar' otra Orejona sin dejar huellas en el metal. 

Aquella noche en París (anteayer se cumplían dos años) supuso la decimocuarta Champions, la más inverosímil de todas, la de los 15 goles de Benzema, las remontadas imposibles, la de Courtois parándole un penalti a Messi en París con 1-0 en el marcador, amén de otras siete paradas (11 en toda la eliminatoria), la Courtois haciéndole tres paradas al Chelsea en la prórroga de cuartos, la de Courtois sacando una imposible de sacar a Jack Grealish en el Bernabéu en semifinales (ocho paradas de nueve tiros a puerta en el increíble 3-1), y la de Courtois destrozando las esperanzas de un Liverpool superlativo en una final majestuosa. Si hubo un héroe en la 21/22, ese fue el arquero belga. 

Con la vista en una hipotética final de la Liga de Campeones, el meta puso a correr sus 199 centímetros de peso y sus 96 kilogramos desde el mismo momento en que notó el 'crac' en su rodilla izquierda. Era un 10 de agosto, la temporada estaba a punto de arrancar y el de Bree sufría la lesión más grave de su carrera (en la 15/16, cuando jugaba en el Chelsea, se rompió el menisco: 20 partidos de baja). En esta ocasión han sido 234 días en el dique seco y 42 duelos de ausencia -cifras incrementadas por la rotura del menisco derecho el 19 de marzo- hasta que el pasado 4 de mayo volvió a ponerse los guantes para sorpresa del público en general, pero también de los fisios y los médicos. 

Una recuperación milagrosa para un tipo de 32 años acostumbrado a convivir con los 'milagros'… desde que debutó. Arrancó la 08/09 como el sexto portero del Genk: dos se vendieron en los últimos días de mercado (Bailly y Bolat), otro se fracturó el dedo (Casteels), otro se rompió los ligamentos del tobillo (Franssen) y el único que tenía por encima (Verhulst) fue sancionado por una agresión. El espigado Courtois entró entre los tres palos y ya nadie lo sacó jamás de ahí. 

El regreso

Solo las lesiones: en su mente, dos referentes mundiales como Tom Brady y Roger Federer, ejemplos de disciplina y longevidad que superaron graves dolencias para prolongar sus carreras más allá de los 40 años. Disciplina y trabajo duro de rehabilitación hasta volver a vestirse de corto: fue suplente de Lunin en la eliminatoria ante el Bayern, pero todo apunta a que el sábado estará en el once inicial contra el Dortmund. Las sensaciones no pueden ser mejores: cuatro partidos disputados, ningún gol encajado… y 17 paradas, 10 de ellas ante el Alavés, en un partido en el que Ancelotti enarcó la ceja diciéndose: «Ya hay portero para Wembley». 

A Courtois le llaman 'jirafa', pero es un 'conejo de hielo', la expresión belga para describir a un tipo frío que es capaz de mantenerse centrado, inalterable en los momentos decisivos. Será su carácter o, como él reconoce, la influencia de técnicos como Simeone, Mourinho o Ancelotti, tipos que siempre están convencidos de que va a suceder lo mejor, sobre todo en las finales… pero sea lo que sea, la adrenalina de otra gran cita pondrá al 'ladrón' frente al pelotón amarillo del Dortmund. Y eso, a quien va a disparar, asusta.