Rafael Monje

DE SIETE EN SIETE

Rafael Monje

Periodista


No todo vale en política

01/10/2023

Mientras nos adentramos en un escenario socio económico que, a diferencia de lo climatológico, se atisba con grandes nubarrones, seguimos desgobernados como pollo sin cabeza, con los precios al alza y sin freno. El Estado (o sea, todos nosotros) sigue endeudándose aún más para cumplir, primero con los carísimos compromisos políticos adquiridos por el Gobierno de turno y segundo, con los propios gastos corrientes del país en prestaciones y servicios, como es el caso, por ejemplo, de las pensiones, que están indexadas a las subidas de IPC y pueden llegar a ser inasumibles. Tanto es así, que si se acomete una reforma profunda, definitiva, viable y de calado todo apunta a un desmantelamiento paulatino del sistema. Y ello a pesar de que la recaudación del Tesoro Público aumente más que nunca. 
Todo lo anterior es la cruda realidad, la que sobrevuela sin estrellato en medio de una agenda política que, como es sabido, gira en torno al debate de investidura fallido de Núñez Feijóo y lo que te rondaré morena hasta finales de noviembre o, incluso, enero de 2024 si fuéramos a una convocatoria electoral, que todo pudiera ser en este vodevil político.

Dando por hecho a estas horas (jueves) que la candidatura a la presidencia del Gobierno del candidato propuesto por el rey, Alberto Núñez Feijóo, no va a salir adelante en segunda votación y con mayoría simple, cierto es que el líder del PP ha consolidado la solvencia que se le presuponía, pero que hasta ahora no había desplegado. La doble sesión celebrada en la Cámara Baja ha servido para ampliar su espectro de votantes más centristas, y deberá esperar paciente. a que llegue su momento. Él y su partido. 

Se ha visto a un candidato bien preparado, que maneja a la perfección los tiempos y las formas de trasmitir los mensajes trascendentales con el tono solemne apropiado, intercalando en otros momentos una fina sorna a la gallega. En esa demostrada solvencia algo debe haber influido que, por fin, haya salido del armario al reconocer a Vox como aliado necesario, cuestión que trató de endulzar, y hasta evitar, en la precampaña de las elecciones del 23-J. Y, por supuesto, el llamativo silencio de Pedro Sánchez en el debate de investidura. Craso error, en mi opinión, pues hubiéramos asistido a otro tipo de sainete, salvo que todo sea, como parece, un teatro mayúsculo, en el que el exalcalde de Valladolid Óscar Puente ha ejercido no sólo de cachicán de Sánchez, sino de dóberman en sede parlamentaria. Muchas fueron las verdades del barquero que soltó por esa boquita de oro y comedia, pero en política también importan las formas. Y ahí no fue precisamente la mejor imagen para un partido de la trascendencia institucional y la valentía política que el PSOE atesora tras sus históricas siglas.

En política no todo vale y, tras lo visto esta semana, el liderazgo orgánico de Feijóo sale reforzado, al igual que su imagen pública. Veremos qué nos aguarda el futuro inmediato.