Diccionario del político

Patricia Crespo (FE)
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Las formaciones emplean estudiados términos en sus discursos que calan en los medios de comunicación y la ciudadanía con el objetivo de captar el ansiado voto

Diccionario del político

El lenguaje que se usa determina la visión del mundo que uno tiene. Bien lo saben los políticos, acostumbrados a aplicar los marcos lingüísticos para atrapar la mente del votante. La casta, el sanchismo o la derechita cobarde son ejemplos de estos términos que salpican los discursos y que son reproducidos después, una y otra vez, por medios y ciudadanos.

«Un buen marco o enmarcado tiene que apelar a una idea, profunda y fácil de comprender. Son metáforas que funcionan en la mente colectiva. El inconsciente los captura y parece que son de sentido común», afirma Miguel del Fresno, experto en investigación social online y sociólogo de la UNED.

Podemos y la casta

Para Del Fresno, el término casta, empezado a utilizar por un recién nacido Podemos en 2014, fue un éxito en el momento en el que fue repetido incluso por quien no debía hacerlo: sus adversarios.

Luis Arroyo, presidente del Ateneo de Madrid y consultor político, insiste en la importancia de elegir las palabras, porque ellas hacen que la gente perciba la realidad de un modo u otro: «Se está más a favor de la interrupción voluntaria del embarazo que del aborto».

Más allá del concepto «tan hindú» de casta, que representaba la «batalla del pueblo contra los poderosos», ambos expertos repasan otros ejemplos de la técnica del enmarcado o framing, uno de cuyos máximos referentes es el lingüista norteamericano George Lakoff.

Gobierno 'superhéroe'

El término escudo social, utilizado mucho por el presidente del Ejecutivo central, Pedro Sánchez, es un ejemplo de buen enmarcado. «Es el Gobierno superhéroe que proporciona un escudo a través de sus medidas frente a la crisis y la incertidumbre», afirma Arroyo, quien apunta que aunque no es tan conocido como otros, este marco empieza a funcionar.

También está bien, a su juicio, el apelativo del Gobierno a las clases medias y trabajadoras. «Medias porque el 90 por ciento de la población se considera clase media, y trabajadoras porque abunda en la parte progresista, obrera, que también hay que cuidar», añade el máximo responsable del Ateneo de Madrid.

Sánchez, no el PSOE

En el lado opuesto encontramos sanchismo, que es, para Arroyo, un «grandísimo acierto de los enemigos de Sánchez». «Es Sánchez, no es el PSOE. Entiendo que usted es votante del PSOE, porque es buena gente, pero ¿Sánchez?... Sánchez es lo peor, es el enemigo de España, que solo quiere quedarse en el asiento. Por tanto, nuestro ataque no es contra el PSOE, es contra el sanchismo», desgrana con ironía este experto.

Un marco que, sin embargo, para Del Fresno, no tiene nada de malo:«Podría usarse también desde el lado contrario, con una orientación incluso positiva».

En el último cara a cara en el Senado entre el inquilino de La Moncloa y el líder de los populares, Alberto Núñez Feijóo, utilizó la palabra sanchismo hasta en seis ocasiones. El presidente, por su parte, se refirió a las clases medias y trabajadoras cinco.

Ocurrente Vox

Donde hay unanimidad en que es un marco eficaz, «fantástico» a juicio de Arroyo, es en la derechita cobarde, usado, aunque ahora ya menos, por Vox.

«Es divertido, despectivo. Creo que surge, si no recuerdo mal, del periodista Federico Jiménez Losantos, que es una auténtica máquina de titulares y de generar marcos. Es Mariano Rajoy, Pablo Casado... frente a los duros, los valientes; que son Vox, estos hombres cazadores y fuertes», sostiene el presidente del Ateneo.

El 'factor Ayuso'

Comunismo o libertad, uno de los lemas de campaña de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, es también un marco que se ha demostrado eficaz.

«El acierto, sobre todo, fue la palabra libertad, porque en un momento en el que la gente está encerrada en su casa (en la pandemia), el hecho de que ella dejara que las cafeterías abrieran permitió situar a Madrid como un reducto precisamente de libertad, era muy difícil contradecirlo», subraya Arroyo, para quien fue brillante aunque estaba lleno de trampas.

Es un «enmarcado bipolar», apoya Del Fresno, porque, a su juicio, «fomenta el partisanismo y la polarización».

El latido fetal, excepción ibérica y su opuesto timo ibérico, el nuevo capitalismo despiadado y el ochentero capitalismo de amiguetes, ejemplos de buenos y malos enmarcados jalonan los discursos de los políticos españoles.

«El poder consiste en quién tiene la capacidad de definir la realidad», sentencia Miguel del Fresno mientras Luis Arroyo concluye de esta forma:«El éxito es de quien domina el enmarcado y el relato para hacerlo, y de quien consigue que la gente acabe usando el término en el día a día, de manera inconsciente, como ha ocurrido con el estado del bienestar».