Eva Hernández es una barcense que lleva desde 2015 viviendo en Valencia, donde trabaja como investigadora en la Universidad Politécnica. A ella por suerte la Dana no le afectó directamente ya que reside en la ciudad del Turia aunque sí de forma indirecta, ya que muchos amigos y compañeros de trabajo residen en algunos de los pueblos afectados. No en vano, Eva vive a solo 3,2 kilómetros de Quart de Poblet, a 4,7 de Xirivella, 7,2 de Paiporta o a 11 kilómetros de Catarroja. Por eso ella ha servido de enlace para algunos de los barcenses que tras la catástrofe han querido ayudar a los damnificados por las inundaciones.
Tras lo ocurrido, cuenta Eva, desde El Barco de Ávila se han llevado a cabo «al menos tres iniciativas solidarias» con el objetivo de recaudar dinero para ayudar a los afectados de la DANA en los pueblos de Valencia, siendo ella la encargada de hacer llegar esa ayuda donde más se necesitaba. Una de estas iniciativas surgió de los propietarios del restaurante El Almirez, situado en la Calle de La Pasión de El Barco. Francisco y Pieri, los dueños de este negocio, organizaron un cocido solidario con Valencia pocos días después de la catástrofe, el 4 de noviembre, que ofrecieron por 18 euros y del que disfrutaron 130 comensales tanto en el restaurante como en sus casas, ya que el cocido también se ofrecía para llevar. Del mismo modo, estos hosteleros habilitaron una fila cero para donaciones. Gracias a esta iniciativa los propietarios de El Almirez recaudaron 3.173 euros.
Por otro lado, prosigue detallando Eva la solidaridad de sus paisanos, desde Dojo Kenkó, un centro deportivo situado en la Plaza Mayor de El Barco de Ávila, se realizaron diferentes clases solidarias el viernes 8 de noviembre, al precio de 10 euros cada una de ellas. Laura, Eva, Veva y Sandra, las responsables de este centro, impartieron con este fin solidario clases de movilidad, meditación y respiración, yoga y fitness combat, recaudando 647 euros en total.
El Barco de Ávila se vuelca con la catástrofeTambién quisieron aportar su granito de arena con los afectados por la DANA desde la banda de rock Támesis de El Barco de Ávila, cuyos integrantes organizaron un concierto solidario el pasado 16 de noviembre en el Cine-Teatro Lagasca con entradas al precio de 5 euros y cuya recaudación íntegra, que sumó 1.170 euros, iba destinada a los damnificados por las inundaciones de Valencia. Además, prosigue esta barcense vecina de Valencia, varios vecinos «con un gran corazón donaron» de forma independiente otros 1.480 euros.
Todo lo recaudado a través de estas iniciativas, 6.470 euros en total, se envió a Eva Hernández que, de acuerdo con los organizadores de las distintas iniciativas solidarias, ha destinado lo donado por sus vecinos a dos acciones principalmente. Así, por un lado, Eva ha contactado con distintas casas de comidas de la ciudad de Valencia, consiguiendo «raciones calientes a precios muy económicos» y, junto con dos amigos, las han repartido directamente con una furgoneta entre los vecinos afectados de los pueblos de Alfafar, Catarroja, Paiporta y Benetússer. Además, junto con las más de 2.000 raciones calientes compradas y repartidas (albóndigas con patatas, merluza con verduras, arroz al horno, paella, lentejas, alubias con almejas, crema de verduras, pasta con setas, entre otras) también ha comprado y repartido más de 300 barras de pan reciente. En cada reparto, cuenta esta barcense, ha recibido el agradecimiento de los vecinos por poder comer caliente y pan reciente, «ya que los que no habían perdido la casa no disponían ni de luz, agua o gas en sus casas y no tenían medios para poder cocinar, solo disponían de alimentos enlatados».
Por otro lado, Eva ha contactado con cinco familias con niños que «han perdido todo el contenido de sus casas, ya que el agua las inundó llegando hasta casi el techo, y que ya contaban con problemas económicos antes de la DANA». Así, y atendiendo a las necesidades que estas familias le han expresado, Eva ha comprado almohadas, sábanas, toallas, edredones, mesas, sillas, mesitas de noche y armarios que se han entregado a estas personas en mano «para que poco a poco puedan ir reconstruyendo de nuevo la vida que la DANA les quitó». Además, apunta esta barcense, con las aportaciones de sus paisanos también realizó una compra de pañales, toallitas, desinfectante de biberones, biberones, leche en polvo y potitos que fue entregado a familias con bebés. Aunque Eva ha sido el enlace entre los vecinos de El Barco de Ávila y los afectados por la DANA esta joven está agradecida por la «gran solidaridad» mostrada por sus paisanos que a ella, a tantos kilómetros de su tierra, le ha parecido «un rayo de luz en la oscuridad de esta catástrofe».