Los huevos siguen siendo de oro

E.Carretero
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A pesar de lo que se podría pensar la cría de gallinas para autoconsumo no ha cesado entre los abulenses que, sobre todo cuando se jubilan y tienen más tiempo libre, siguen apostando por tener unos animales que son muy productivos

Los huevos siguen siendo de oro - Foto: Isabel García

Tener una provisión prácticamente diaria de un producto ecológico, nutritivo, sano y sabroso, desarrollar una afición saludable y al aire libre,  estar en contacto con animales, controlar plagas de insectos y roedores  e incluso contar con abono natural para el jardín. Son muchas las ventajas de tener gallinas para autoconsumo, una práctica que pese a lo que se podría pensar sigue contando con mucha afición, algo a lo que sin duda también ha contribuido la importancia que de un tiempo a esta parte se da a los productos naturales y a lo ecológico. 

«De siempre se han vendido muy bien», asegura Rodrigo Jiménez, responsable de la empresa Agroadaja, que desde hace 24 años comercializa gallinas ponedoras cuya venta, lejos de decaer con la progresiva despoblación del medio rural, no se ha resentido. Personas que al jubilarse tienen más tiempo libre y quieren realizar una actividad que vieron en sus casas cuando eran niños o simplemente desean estar activos con algo que además les dota de un alimento muy nutritivo son los principales compradores de estas aves, como reconoce el responsable de Agroadaja. 

«El que se acostumbra a comer huevo fresco, luego ya no quiere otra cosa», asegura Jiménez a la hora de apuntar una de las razones que más motivan a la gente a tener sus propias gallinas, que además son «uno de los animales más productivos que existen». No en vano, durante su época más productiva, que suele prolongarse durante dos años, una gallina pone de media unos 300 huevos al año, lo es prácticamente uno al día. «Luego siguen poniendo, pero comen más que ponen», apunta el propietario de esta empresa familiar donde muchos de los clientes vienen para renovar las gallinas de sus gallineros. 

La gallina más vendida, cuenta Jiménez, es la morena o 'pollita roja', que pone huevos morenos y que además es un animal tranquilo. También se comercializa, aunque en menor grado, la gallina blanca, muy productiva igualmente pero «más esquiva y más delicada al frío». 

Asegura Jiménez que tener un corral doméstico no implica apenas trabajo y que las gallinas, que en este establecimiento se venden a 8,80 euros la unidad, son animales que casi no requieren cuidados más allá de alimento, agua y limpieza. 

«A nosotros la Ley de Protección Animal no nos ha afectado porque somos tratantes; no criamos gallinas», explica el responsable de Agroadaja al hablar de un negocio que vende gallinas a partir de 16 semanas, momento en el que ya ponen, y que se cuando se venden están ya al día de todo el calendario vacunal. «Es garantía de que vendemos animales sanos», apunta el responsable de esta empresa donde, además, se apunta el lugar de destino de cada una de las gallinas que se venden para garantizar la trazabilidad. 

Además de gallinas, en empresas como Agroadaja venden también todo lo necesario para montar un gallinero doméstico, si bien muchos propietarios, reconoce, los fabrican de forma casera como se ha hecho durante toda la vida. También jaulas para ponedoras y para aquellas gallinas que no están al aire libre, lo que es menos habitual en un corral doméstico. «El huevo fresco está mucho mejor si a las gallinas les da la luz y están en libertad», asegura Jiménez que apunta que piensos, maíz, soja y algo de trigo (que aporta al huevo un sabor muy característico) y también restos de comida casera son la base de la alimentación de estos animales cuya cría no requiere de cuidados especiales. «Se acuestan solas, lo único es que hay que tratar de protegerlas de los ataques de zorros o jinetas», reconoce Jiménez que señala que justo por ese motivo muchos gallineros cuentan también con gallo. «El gallo las vigila y les quita el estrés», explica este experto.   

«Es un animal muy productivo y muy agradecido», señala el responsable de esta empresa a que también es vivero y donde también acuden muchos abulenses, tanto de la capital como de pueblos cercanos, para comprar semillas y plantas para sus huertos, una afición, asegura, que gana adeptos. «Ha pegado un subidón fuerte», dice al hablar de los abulenses que en los últimos años, y sobre todo con las crisis del 2008 y 2013, cultivan frutas, verduras y hortalizas para autoconsumo. «Gente que en esos años dejó de irse de vacaciones porque no podía y se fue a la finca o al pueblo y se puso a cultivar un huerto y a cuidar gallinas», apunta el responsable de Agroadaja para definir el perfil de los nuevos hortelanos.