"Mientras haya vida va a haber teatro"

David Casillas
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La pizarra de David Casillas

"Mientras haya vida va a haber teatro"

Empezamos tirando de tópico, ¿lo suyo es puro teatro?

Reconozco que en algunas ocasiones lo mío es puro teatro, que mi vida es puro teatro de forma profunda. 

Imagino que es teatro bueno, de vocación, porque hay por ahí cada mal actor por la vida…

Esto intento, que sea teatro en el mejor sentido de la palabra.

En este tema, como en tantos, ¿sospecha que la gente habla sin conocerlo mucho?

Quizás. A mí a veces me dicen que por hacer teatro estoy enseñando a mentir, y ante 'reflexiones' así me pregunto que cómo es posible que el teatro esté así de desvirtuado, porque yo no enseño a mentir, todo lo contrario; el teatro malo puede mentir, pero con el bueno lo que quieres es poner en bandeja delante de la gente los sentimientos más puros y más profundos.

Vittorio Gassman dijo que el teatro no sirve para contar las cosas sino para cambiarlas, ¿está de acuerdo? 

Completamente. Nosotros estamos a ver si podemos cambiar algo, porque si el teatro no cambia conciencias, ¿qué estamos haciendo? Para mí el teatro tiene una labor fundamental más allá de la de entretener, que es la de cambiar el mundo, y con ese férreo pensamiento hago teatro cada día.

¿No hay ahora muchos escenarios donde se devalúa el teatro, por ejemplo en el Congreso?

Lo que vemos en el Congreso me da pena, porque debiendo ser un lugar para el diálogo, para ponerse de acuerdo en luchar para buscar las cosas buenas de la vida, acaba siendo un lugar de pelea muy bárbara, muy descarnada, muy perversa y muy pervertida.

Hace siglos se castigaba la heterodoxia de los cómicos negándoles tierra sagrada, ¿cómo se les castiga ahora por parte del poder?

Ahora, cuando se nos quiere castigar, la forma de hacerlo es negando subvenciones y otras formas de apoyo, señalándonos para mal, y advirtiéndonos de que si nos dan una subvención cuidado con lo que hacemos.

Pero subvenciones hay en todos los sectores, quizás donde menos en el mundo de la cultura.

Esa es la realidad, pero venden otra. Para la cultura hay poquísimas subvenciones, y en la provincia de Ávila ni te cuento.

Y otra forma de censura es cuando quieren crear la conciencia de que estamos solamente para entretener, como diciendo que cualquier ayuda a este sector es como echarla en saco roto.

Y el teatro es mucho más importante, más trascendente, que sólo entretener, ¿no?

Así es. Por hablar de algo cercano, ahora nosotros estamos haciendo en Ávila piezas breves en las que tratamos de temas como los peligros para los jóvenes de la pornografía, las redes o las plataformas, y cuando salen de vernos toman conciencia de que no han ido a entretenerse sino que les hemos hecho reflexionar, que les hemos removido la conciencia.

Con tantos milenios de vida, ¿cómo anda el teatro con los mismos problemas de siempre?

El teatro sigue vivo, con tanta historia a sus espaldas, a pesar de las muchas zancadillas que le han puesto siempre, y es así porque mientras haya vida va a haber teatro. Desde que un niño se pone a jugar y le dice l otro «soy no sé quién», y ya se mete en ese personaje, va a haber teatro. Nos pongamos como nos pongamos, va a haber teatro.

Que no significa que quienes hacen teatro puedan vivir de su trabajo.

Eso, como dices, es otra cosa, y no sé si quienes hacen-hacemos teatro vamos a poder vivir dignamente de nuestro trabajo. Hace poco me preguntaba una persona que cómo se lleva eso de cobrar unas veces y otras no, y yo respondía que, aunque sea duro, al final te acostumbras; en unas ocasiones te pagan, en otras no, y casi siempre te piden muchos favores, que solemos acabar haciendo.

Siempre ha dicho usted que está muy orgullosa de haber formado a tantos jóvenes en Ávila en el mundo teatro.

Estoy orgullosa de que muchos de esos jóvenes con los que he trabajado vayan al teatro y vayan a seguir yendo al teatro, y esto muy orgullosa de que algunos de ellos se dediquen al teatro..., pero eso es también a veces una carga a mis espaldas, porque esta profesión no es fácil.

¿Por esa cuestión económica que decía antes?

Sí, porque tenemos que trabajar mucho, tenemos que hacer muchas cosas, e incluso así es difícil llegar a fin de mes.

Pero habrá que poner algún límite

En muchas ocasiones sí, porque tienes que enseñar a valorar lo que haces; y en el teatro, como en la vida, no hay que hacer siempre todo lo que te pidan.

¿Lo que siempre hay que hacer es apostar por los jóvenes?

Eso sí, porque yo estoy convencida de que el teatro puede ayudar mucho a los chavales, y estoy muy contenta de que les ayude a tener otra perspectiva y que vean el espacio del teatro como un lugar seguro para ellos. Y a raíz de eso, en ese ámbito seguro para ellos se puede plantear cualquier cosa y cualquier duda que fuera de ahí igual se critica, se juzga..., pero de repente hacemos unos espacios en donde los chicos tienen esa libertad.

Y eso no tiene precio

No, porque en la escena puedes meterte en el pellejo de cualquiera, de un héroe o de un villano, de un asesino o de un redentor, y eso es maravilloso. Por ejemplo fíjate Nacho Sánchez que papelón hizo en Mantícora, con un personaje muy difícil.

¿Desde su puesto de directora, cómo se lleva con sus actores?

Desde la dirección, creo que los actores siempre me odian un poquito. Pero es lo que viene siendo el proceso creativo: yo pido, ellos me tienen que dar y hay veces que no lo encontramos, que tenemos que buscar, y en ese proceso surgen pequeñas rencillas que suelen ser muy interesantes.

Cuando llegan los premios, que en su caso son ya muchos, ¿qué significan para usted?

Yo tengo mi conflicto con los premios, porque cierto es que significan un reconocimiento muy de agradecer por un trabajo bien hecho, pero hay veces que los premios se malean. O sea, que cuando trabajamos, lógicamente, lo hacemos con la disposición de que todo salga lo mejor posible y de que los actores y el público disfruten, y a veces sientes que el mayor reconocimiento para una obra es que la gente vaya a verla.

Los premios como tal hay que relativizarlos un poco; si lo ganas, maravilloso, y si no lo ganas no es porque no lo hayas intentado haciendo las cosas de la mejor manera posible. E insisto, y eso se lo transmito yo a mis chicos, que el mejor premio que pueden tener es disfrutar de la oportunidad de subirse al escenario, de gozar eso que hacemos, y luego pensar que eso habrá gustado a la gente, la habrá removido, la habrá inquietado, la habrá escocido; vamos, que habrá pasado algo importante en ellos mientras te estaban viendo actuar.

Por último, ¿recomendaría a nuestros lectores tres obras de teatro que seguro que les van a gustar?

Es difícil seleccionar sólo tres obras entre las muchas que podría citar, porque tenemos grandes obras de imprescindibles como Shakespeare, Lope y Lorca, y quizás como obra destacada en ese gran conjunto pondría La vida es sueño.

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