La sombra del Greco

Lidia Yanel (EFE)
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Luis Tristán es uno de los principales discípulos del cretense, de quien aprende elementos tan singulares como el alargamiento de las figuras o la delicadeza gestual de las manos

Santa Mónica’ (1616), puede contemplarse en el Museo del Prado de Madrid. - Foto: Picasa

Aunque parezca un autor desconocido, Luis Tristán fue el mejor seguidor del Greco, es decir, un perfecto pintor manierista al igual que el cretense, aunque el toledano estuviera ligeramente influido por cierto naturalismo tenebrista que aprendió en su estancia italiana. Precisamente, este año se conmemora el cuarto centenario de su muerte y el Museo del Greco, en Toledo, lo celebra por todo lo alto con una magna exposición en el segundo semestre de este gran pintor del primer tercio del siglo XVII.

«La sombra del Greco siguió durante aquel principio del siglo porque fue una personalidad artística muy fuerte, pero no podemos obviar al que ha sido considerado como el más importante y mejor de sus seguidores», señala la conservadora del centro castellano-manchego, Carolina Tobella.

Luis Tristán había entrado muy joven como alumno en el taller del Greco, de quien aprendió elementos tan característicos y singulares como el alargamiento de las figuras, la minuciosidad en los retratos, el tratamiento de los paños o la delicadeza gestual de las manos.

Sagrada Familia. Nacimiento’. Convento de San Pascual. Madrid.Sagrada Familia. Nacimiento’. Convento de San Pascual. Madrid. - Foto: PicasaPero también se formó en Italia, donde estuvo en contacto con José de Ribera y se nutrió del intenso legado caravaggista con su desarrollo de la luz, el tratamiento del claroscuro, el tenebrismo o el naturalismo.

Todo esto lo conjugó en una obra principalmente devocional en la que introdujo una temática plenamente barroca, la naturaleza muerta, el bodegón, que en sus cuadros se ve en los objetos y animales que acompañan a las figuras, entre ellos libros y atributos de los santos.

Cuando Tristán regresó a Toledo después de estar en Italia aún vivía el Greco, pero cuando el maestro murió en 1614 su taller pasó a ser el más prestigioso de la ciudad.

San Matías’. Museo de El Greco.San Matías’. Museo de El Greco.Por eso, tal es la influencia de Doménikos Theotokópoulos sobre el que fuera su aprendiz que este muestra características de su mentor a lo largo de toda su producción artística, hasta prácticamente su muerte, con tan solo 40 años. 

Otro aspecto que destaca de su obra, y que aprendió del autor de El caballero con la mano en el pecho, es cómo trabaja cada uno de los personajes que aparecen en sus cuadros, de forma que configura una auténtica galería de retratos, a los que da forma de manera individualizada, además de ofrecer una interesante retórica gestual.

«El Greco no deja de ser un retratista excepcional, y esto lo adquiere Tristán y se ve en su obra», afirma la experta señalando los rostros de cada uno de los personajes que aparecen en Virgen de la Misericordia.

‘La Ronda de Pan y Huevo’. Museo de Santa Cruz. Toledo.‘La Ronda de Pan y Huevo’. Museo de Santa Cruz. Toledo. - Foto: PicasaYepes, capital artística

La obra principal de Luis Tristán se encuentra en la toledana localidad de Yepes. Aunque su pintura puede disfrutarse en museos tan distantes como el Louvre de París, el Prado o el Museo del Greco, su obra maestra está en Yepes: un conjunto realizado en 1616 para la colegiata de San Benito Abad. 

Se trata de seis magníficos lienzos de gran tamaño sobre la vida de Cristo (La adoración de los pastores, La epifanía, La flagelación, El camino del Calvario, La resurrección y La ascensión) y otros de pequeño formato con imágenes de santos.

‘San Jerónimo doctor’. Convento de Jerónimas de San Pablo. Toledo. 6. ‘Autorretrato’.
‘San Jerónimo doctor’. Convento de Jerónimas de San Pablo. Toledo. 6. ‘Autorretrato’. - Foto: Picasa
En el retablo de Yepes se comprueba la fuerte influencia que tuvo el Greco sobre el autor y también la personalidad con la que abordó todos sus trabajos.