«Aunque voy mucho a Argentina, Ávila ya es mi hogar»

S.J.
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Bárbara Gil visitó hace años, dentro de un viaje por España, la ciudad de Ávila, de la que se enamoró tanto que, ahora, se considera una abulense más

«Aunque voy mucho a Argentina, Ávila ya es mi hogar» - Foto: David González

Esta es la historia de un viaje que transformó la vida de la protagonista para siempre. Hace unos años, Bárbara Gil realizó un viaje por España junto a su pareja y uno de los destinos que visitó fue la ciudad de Ávila, de la que se quedó prendada casi al instante. 'Aquel lugar que parecía sacado de un cuento donde pasó una tarde paseando por sus calles medievales' se introdujo en su mente con tanta fuerza que el destino le tenía preparada una sorpresa: regresar a «esa preciosa ciudad que había dejado una huella imborrable en mí» para convertirla en su hogar.

Un par de años después de aquel viaje, volvió a Ávila de la mano del futuro padre de su hija. En su Argentina natal había comenzado a trabajar a los 18 años en una inmobiliaria con la idea de costearse sus estudios de psicología. Sin embargo, con el paso del tiempo, esta profesión acabó cautivándola tanto decidió dedicarse hacia este sector. «Aquí no solo se trata de transacciones de inmuebles, sino que también se gestionan muchas emociones. Detrás de cada venta, hay primeros compradores con sus miedos, separaciones que generan conflictos, herencias que se desprenden con nostalgia, familias que crecen o personas que invierten sus ahorros con ilusiones de obtener una renta a futuro», expresó Bárbara en un post en un cuenta de Instagram. Es decir, encontró la psicología dentro de la inmobiliaria, gracias a la cual decidió continuar en la profesión.

Por eso, cuando volvió a Ávila para quedarse, peinó el mercado inmobiliario en busca de oportunidades laborales. Durante algo más de tres años aprendió como trabajadora en dos inmobiliarias («Debo admitir que la primera no fue la mejor experiencia, pero me enseñó lo que no debía hacer», explicó. En ambas se curtió, en lo bueno y en lo malo, para, llegado el momento, emprender su propio negocio. Y así, en el 2014, abrió InmoÁvila, que ya ha cumplido diez años de vida y los que le quedan. «Ha sido una experiencia llena de desafíos, aprendizajes y momentos inolvidables. Estoy agradecida por cada paso dado y emocionada por lo que el futuro me depara. ¡Gracias por ser parte de mi historia y confiar en InmoÁvila durante todos estos años!», publicó en su perfil de Instagram en febrero con motivo del décimo aniversario de su negocio.

Así que, evidentemente, Bárbara ya tiene su vida tan organizada en Ávila que se considera una abulense más.  De hecho, su hija Cayetana nació en la ciudad de la Muralla y, por tanto es una abulense de pleno derecho. Bueno, en realidad, que ya lo es su madre después de tantos años de vida y residencia en aquella 'ciudad de cuento' que la enamoró en un viaje de ocio. Aquí ha creado muchas amistades que, en algunos casos, ya considera «familia».

No obstante, su familia original sigue viviendo en Argentina, a donde viaja cada cierto para visitar a sus padres, hermanos y demás parientes. «En casi 15 años en Ávila, he realizado nueve viajes a Argentina. Pero, después de estar allí unas semanas con mi familia, siempre quiero volver a mi hogar, que está en Ávila», confiesa Bárbara. Hay un refrán que dice 'Uno no es de donde nace, sino de donde pace' y Bárbara lleva muchos años 'paciendo' en Ávila, el lugar del que se enamoró hace 17 años y que ha adoptado como su casa.