«Para cantar bastan las ganas de estar abierto a la emoción»

D. Casillas
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Atrevida y original, viva aún la excelente sensación de conciertos anteriores (especialmente el que dio el 13 de noviembre en el Festival de Jazz de Madrid), Vanessa Borhagian compartirá su música en la Biblioteca de la Junta en dos citas

«Para cantar bastan las ganas de estar abierto a la emoción»

La cantante, compositora y multiinstrumentista hispano-brasileña Vanessa Borhagian presenta este miércoles en Ávila su sexto disco, VanesSamba de raíz, un trabajo con el que ha conseguido una notable aceptación y que el miércoles pasado defendió con enorme éxito en el Festival de Jazz de Madrid, en la mítica Sala Siroco. En este trabajo, que ofrecerá en la Biblioteca Pública de la Junta a partir de las 19,00 horas, Vanessa Borhagian consigue fusionar el portugués de Brasil y el idioma español con un brillante equilibrio y una inusitada aportación, la investigación de la sonoridad del idioma para poder componer samba en español.

¿Será ésta su primera actuación en Ávila?

Sí, la primera, y me hace una ilusión tremenda presentar este disco en esta ciudad que sé que es muy hermosa.

Cuéntenos un poco cuál es la esencia de este disco.

Es un disco muy trabajado con el cual lo que quiero es comunicar, contar historias a través de mis canciones, y como esas historias tienen relación con volver a mis raíces, pues vuelvo a ellas con mi lado brasileño pero las cuento en español, y ahí busqué sonidos y modos de hablar que fueron también muy míos para poder comunicar con las canciones.

¿Literatura y música funden muy bien cuando se hace con ese espíritu de contar cosas?

Así es, y además también aporto la fuerza de lo visual porque creo que hay que cuidar lo que ves además de lo que escuchas, también la emoción que pones en todo ello, y transmitir conjuntamente todo ello, porque si sólo hay palabras y música sin emoción tu trabajo no tiene sentido porque no conecta. Y por detrás de todo ello siempre están sujetando el proyecto el amor y la autenticidad.

Casi todas esas historias que cuenta están protagonizadas por mujeres.

Sí, porque en el fondo todas ellas son historias mías, historias de amigas o canciones dedicadas a ellas. Hablo de ese universo de amor, que es mi universo, pero hay canciones también relacionadas con el hombre y hay alguna de desamor, pero casi siempre hablo de historias muy íntimas.

¿Qué hay más en esas canciones, alegría, pena, reivindicación...?

No es mi personalidad cantar la pena por la pena, y aunque cuente historias que son duras narro en ellas una transformación personal y la convierto en canción, que es una característica muy brasileña. Es decir, que sabes cómo convertir la pena en música, en un arte que tenga belleza, porque el amor y la música son transformadores, te ayudan a superar problemas cuando los tienes y a disfrutar más de la vida cuando no los sufres. Y a todo ello sumaría el humor, no la burla, como un ingrediente fundamental en este mundo loco que vivimos.

¿Tiene algún referente especial para hacer su música o es más de mezclar muchas influencias?

En mi formación he crecido toda mi vida escuchando tangos y boleros, que mi madre escuchaba y cantaba con la familia, pero también he escuchado muchísima música brasileña y también música italiana y francesa… y también a Serrat, por supuesto. Y como además mi formación es clásica, porque hice la carrera de composición y dirección con especialización en coros, imagínate la mezcla que tiene mi música.

¿Le gusta la copla española como género intenso en los sentimientos?

La copla me gusta muchísimo, me encanta, tiene una riqueza enorme en la que estoy intentando profundizar porque como en muchas ocasiones canto para los mayores he tenido que conocer mucho la música que escuchaban en su juventud.

O sea, que antes de enseñar su música ha trabajado usted mucho en aprender para que sea lo más rica y emotiva posible.

Claro, por mucho que yo trate de enseñar sobre esa música que hago siempre es más lo que aprendo, y eso es muy importante.

Veo que en su espectáculo en Ávila va a estar sola sobre el escenario.

Sí, voy a estar sola con mi voz y tocando varios instrumentos. Por ejemplo voy a tocar la guitarra española, el cavaquinho (que es una guitarra pequeñita con cuerdas de acero que suena muy divertida, de origen portugués pero que Brasil adoptó como suyo, muy bueno para usar con muchas percusiones que se usa en las escuelas de samba), el pandero y el tamborín.

Al concierto del miércoles suma el jueves un taller de cantos africanos e indígenas.

He querido ofrecer también en Ávila un taller de cantos del mundo, para compartir algunas canciones muy lindas que conectan a la gente. Yo no soy una especialista en este tema, pero como tengo mis coros fui conociendo esas canciones de raíz, las arreglé y creo que han salido cosas maravillosas que ahora quiero compartir.

Y además de disfrutar de su música, he leído por ahí, crean entre quienes las cantan un bonito sentimiento de unión.

Eso me han dicho, sí, que son cantos muy de unir a la gente, canciones melódicas muy bonitas que ahora quiero compartir con los abulenses para que en ese taller las cantemos todos, independiente de nuestra edad, de nuestros gustos o de que tengamos o no formación musical. Porque para cantar cualquier cosa no es necesario que quien lo haga tenga conocimiento musical ninguno, simplemente hacen falta ganas de estar abierto a la emoción y de cantar algunas canciones de algunos lugares de África o de Brasil. Vamos a hacer un paseo bonito por la música del mundo, porque el mundo necesita esta unión musical y de amor.