Luis Miguel de Dios

TRIGO LIMPIO

Luis Miguel de Dios

Escritor y periodista


Violencia

12/12/2023

Ni siquiera la cercanía de las navidades y su mensaje de paz están dulcificando el insoportable clima de violencia en el que nos movemos desde hace tiempo. Ingenuo de mí, siempre creí que la llegada del Niño Dios mejoraría el ambiente y acercaría a los Hombres de Buena Voluntad hasta un punto de encuentro o, al menos, de diálogo, de lucha por el entendimiento. Sin embargo, hoy por hoy me siento pesimista y con tendencia a empeorar. Y si no me creen, repasen lo que acaba de declarar Santiago Abascal en Buenos Aires, donde ha aprovechado su presencia en la toma de posesión de Javier Milei como presidente argentino para hacer una llamada, ¿indirecta?, a la violencia, a la exterminación física del adversario. No exagero. Cuando alguien, el líder del tercer partido más votado, afirma que "habrá un momento dado en el que el pueblo querrá colgar a Pedro Sánchez de los pies", ¿qué está diciendo?, ¿a qué está invitando a sus seguidores o a quienes creen que España es ahora una dictadura, una tiranía como suelen repetir machaconamente Isabel Díaz-Ayuso y otros portavoces de la derecha. Confieso que, al oír a Abascal, me quedé alucinado, golpeado fuertemente en mis adentros. ¿Será posible?, me pregunté. Y sí, sí lo era, lo es. No ha rectificado, no fue un calentón, no se le escapó sin querer. Da la impresión de que la frase forma parte de una estrategia muy concreta: acentuar un ambiente de agresividad y violencia justo cuando se van a producir los debates parlamentarios sobre la Ley de Amnistía, justo cuando comienza a disminuir la asistencia a las concentraciones ante las sedes socialistas, en las que, ¡oh, maravilla!, hemos visto desde muñecas hinchables hasta pancartas del Sagrado Corazón y rezos del Rosario dirigidos por un hombre, con la bandera de España, que portaba un Crucifijo. Rechazo la postura de Abascal y no entiendo que el PP se limite a condenar la infumable frase y no se plantee romper con la ultraderecha. Y me permito hacerle dos pregunta al jefe de Vox: ¿quién es él para hablar en nombre del "pueblo" español?, ¿no estará confundiendo su deseo de dictador con la realidad democrática española?