"Ahora es más difícil sobresalir que en mi época"

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La deportista reconoce que si ha sido algo en el piragüismo se debe a su pasión, esfuerzo y a toda la gente que la ha rodeado

“Ahora es más difícil sobresalir que en mi época" - Foto: Blanca Aldanondo ICAL

Belén Sánchez Jiménez puntualiza con énfasis que, aunque nació en Madrid en 1972, es netamente zamorana. De hecho ha desarrollado toda su carrera deportiva en Zamora y su primer contacto con una pala fue en el Club Amigos del Remo. Cuatro medallas en campeonatos del mundo de Piragüismo entre 1997 y 2001, y nueve más en campeonatos europeos, junto con la participación en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Sidney 2000 y haber sido declarada mejor piragüista española en siete ocasiones resumen, a grandes rasgos, la impresionante trayectoria de una palista pionera y tan constante que viene de ganar los campeonatos del mundo de Maratón en 2022 y 2023, en la modalidad K1 50-54 años.

Belén Sánchez, mantiene una gran implicación con los jóvenes deportistas como coordinadora del Programa de Atención al Deportista de Alto Nivel del Consejo Superior de Deportes. Además, en colaboración con la Subdirección de Mujer y Deporte de este organismo, apoya la conciliación de la maternidad de las deportistas de alto nivel con sus actividades deportivas y es entrenadora del Enhol Ebrokayak, en Tudela (Navarra), donde reside. 

Lo primero, nacida en Madrid pero criada en Zamora.

Sí. Criada, vivida y todo. Vamos, que yo nunca he vivido en Madrid. Me llevaron a nacer.

¿Le sorprendió el premio?

Mucho. Ha sido una gran sorpresa. No lo esperaba, de verdad. Recibí otros premios cuando era joven y estaba en el equipo nacional, por resultados deportivos, pero nunca habría pensado que recibiría un premio a toda mi trayectoria deportiva. Es verdad que ha sido muy larga y quiero pensar que, también, prolífica porque estuve 17 años en el equipo nacional de piragüismo y he estado en tres Juegos Olímpicos. Cuando era cadete, ya competí en categoría juvenil, en un campeonato de Europa.

¿Se enamoró del piragüismo o se dejó llevar por un deporte de cabecera en Zamora?

Bueno, es cierto que Zamora es un lugar de referencia en piragüismo y una tierra que ha dado muy buenos piragüistas. En los Juegos Olímpicos de 1992, creo recordar que fuimos seis piragüistas zamoranos.

¿Cuál es la medalla más preciada de las cuatro conseguidas en mundiales?

La primera fue la que más ilusión me hizo. Yo me considero un nexo entre generaciones pasadas y las que vinieron después. Cuando nosotros empezamos a palear a nivel internacional, nos costaba mucho entrar en finales, estar entre las ocho mejores embarcaciones, nos sacaban mucha diferencia y, poco a poco, fuimos limando esas diferencias, regata tras regata, y conseguir una medalla fue como alcanzar el objetivo.

¿Ese bronce de Canadá supo mejor que el sexto puesto de Atlanta?

A mí me supo mejor el bronce del 97. Es verdad que la medalla en los Juegos Olímpicos ha sido mi reto pendiente. Me habría encantado haberlo alcanzado. Tuvimos una oportunidad en el año 2000 pero no salió bien, las condiciones ambientales fueron malísimas, mucho viento en contra, no sé ni cómo no se suspendió la competición en Sydney. Pero, luego, en 2001, de nuevo fuimos terceras del mundo.

¿Dónde guarda todos los trofeos?

Pues mira, las medallas de los campeonatos del mundo las tengo en Navarra. La medalla de plata y las tres de bronce las tengo en Tudela. En Zamora, tengo también otras medallas de campeonatos de España. Todavía no he puesto orden, después de tantos años.

Lo que pasa es que ese orden se hace al colgar la pala, no al ganar títulos mundiales con más de 50 años.

(Risas). Ya he hecho un paréntesis. Hay muchos piragüistas que no se retiran nunca. Siempre siguen paleando y compitiendo. Yo, desde luego, no he alcanzado el nivel que tenía. Estoy muy bien. Fui campeona del mundo en veteranos, en maratón, en 2022 y en 2023 y lo intentaré también este año pero no estoy igual. Ahora mismo, no me podría meter a hacer un K4 500 porque echaría el corazón por la boca. También tengo que decir que, ahora, entreno siempre con chaleco salvavidas, por precaución. 

Tiene una hija de 15 años, también piragüista, y un hijo de 14 que juega al fútbol. ¿Su hija se pica con usted al entrenar?

Buenooo… Empezamos a palear juntas y luego yo me hice cargo de un grupo de niños que bajaban a entrenar. Les ofrecí la posibilidad de entrenar conmigo. Hacía la planificación, les corregía técnica, les ponía los entrenamientos y les hacía el seguimiento. En ese grupo estaba también mi hija. Es muy difícil ser entrenadora y madre al mismo tiempo porque es tu madre la que habla y es tu entrenadora la que habla. Es verdad que soy una novata total y, probablemente, lo haga fatal. En cualquier caso, si yo he sido algo en el piragüismo, ha sido gracias a lo picajosa que soy y a toda la gente que me ha rodeado y que me ha acompañado y trabajado conmigo. Tengo mucho amor propio y mi hija, también. A su edad, era el primer campeonato que paleaba, de cadete de segundo año, y quedé décima, de cadete de primer año. Ahora hay mucho más nivel y muchas más chicas paleando. Creo que ahora es más difícil sobresalir que en la época en la que empecé yo.

¿A qué atribuye el papel destacado de Zamora en el piragüismo?

Uno de los motivos es que ha habido una persona que ha puesto toda su pasión, tiempo y esfuerzo en el desarrollo del Club Amigos del Remo, que es José Andrés Román Mangas. A partir de ahí, ha ido saliendo todo el piragüismo zamorano. Es verdad que en Valladolid ha habido también mucho y muy buen piragüismo con Narciso Suárez como figura destacada o con Juan Manuel Sánchez; gente joven como Patricia Coco, Cristina Franco -las dos, de Valladolid- y en Palencia también ha habido una buena cantera, con Mara Santos, Santi Guerrero... Castilla y León ha dado buenas figuras en el piragüismo y Zamora ha sido la provincia más destacada. Hay hay nombres propios masculinos y femeninos muy destacados. Juan José Román, Emilio Merchán, Eva Barrios; la figura, ahora, de Laura Pedruelo que está en la selección, Carlos Garrote…

En la actualidad, tiene un estrecho contacto con la élite del deporte desde el Consejo Superior de Deportes.

Sí. Tenemos el Programa de Atención al Deportista de Alto Nivel y atendemos a todos los deportistas españoles de alto nivel. Hay 5.700 deportistas de alto nivel ahora mismo publicados en el Boletín Oficial del Estado que mantienen esa condición, que les dura cinco años. Trabajamos con deportistas de todas las disciplinas y de todas las comunidades. Entonces, por mi trabajo, tengo la suerte de conocer la realidad de muchos deportes y de poder ayudar a deportistas.

¿En qué consiste esa ayuda?

Lo que hacemos es ayudarles a desarrollar la carrera dual, que es compaginar el deporte con la formación. No hace falta que todos sean universitarios, pero que se formen, que sean conscientes de que el deporte se acaba, con mucha suerte, a los 40 años, incluso antes, y que, desgraciadamente, en la mayoría de los deportes no puedes vivir de lo que has ganado mientras has sido deportista. Tienes que pensar en una carrera alternativa, sea como entrenador, profesor de Educación Física, organizador de eventos o representante de otros deportistas, por ejemplo. Siempre tienes que tener ahí un plan B.

El jurado del premio la considera 'pionera' y valora su 'extraordinaria constancia'.

Yo no me considero pionera.

Pero fue la primera mujer piragüista olímpica en España.

Bueno, yo, junto con otras cuatro chicas que formaban el K4, otra chica con la que hacía K2 y otra chica que participó en K1. Sí, fuimos las primeras piragüistas españolas en participar en unos Juegos Olímpicos. Hablamos de 1992 pero las alemanas, húngaras y rusas llevaban muchos años ya. A la hora de competir, a nosotras nos costó mucho alcanzarlas. 

¿Ha percibido y padecido desigualdad durante su carrera deportiva?

Bueno, quizá, de determinados compañeros. Que, haya un solo K4 y que, teniendo los mismos resultados los hombres que las mujeres, determinados hombres no nos lo dejen o consideren que ellos tienen más derecho a usarlo. Al final, todo es cuestión de recursos. Cuando no los ha habido, se ha tendido a favorecer al kayak masculino. Hay ejemplos de cierta discriminación. Durante una temporada, no había equipo nacional femenino de piragüismo juvenil pero sí lo había masculino.

¿Qué es lo que mejor ha hecho hasta ahora como coordinadora del Programa de Atención al Deportista de Alto Nivel?

Me llenan mucho los casos concretos. Trabajar con un deportista, hacerle el currículum, llamar a las empresas, presentar el currículum, contarle las competencias que tiene un deportista de alto nivel por el hecho de estar entre los mejores. La capacidad de esfuerzo, la constancia, el sacrificio y que te contraten a ese deportista. Ellos son los que se forman pero tú les asesoras. El chico o la chica hacen la entrevista. Es muy gratificante. La opinión de los deportistas para nosotros es muy importante cuando trabajamos con ellos. Consigues cambiarle un examen porque hablas con un profesor o una universidad. Hay unas medidas que vienen establecidas por un Real Decreto que hay del 2007 para deportistas de alto nivel y alto rendimiento que les dan determinadas facilidades para poder conciliar sus estudios con su carrera deportiva. Les quitamos una carga, una preocupación, intentamos darles calma a nivel psicológico y facilitar su concentración en el deporte.

¿Cómo lleva la preparación del próximo Campeonato del Mundo de Maratón, en Croacia?

Voy con mucha ilusión porque voy a palear con mi hermano José Ignacio Voy a palear en K1 y, también, en K2 con mi hermano que también estuvo en el equipo nacional, aunque se retiró muy jovencito. Tengo otro más mayor, Alberto, que también fue piragüista y estuvo en los Juegos Olímpicos de Seúl y de Barcelona. El mayor de todos fue atleta. La verdad es que mi padre era un hombre muy deportista. Le debo mucho en mi educación, en mis valores y en mi amor por el deporte, que siempre ha sido una seña de identidad. He tenido muchísima suerte en la vida, en general, con el deporte, con mis hijos, con mi familia, con mis amigos… No puedo pedir más a esta vida.