La Hermandad de Donantes pelea por captar a los jóvenes

Sergio Jiménez
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El Hotel Cuatro Postes de la capital amurallada acoge la XXXIII Jornadas de Delegados Locales, que concluye con una visita turística a al Convento de la Encarnación

La Hermandad de Donantes pelea por captar a los jóvenes - Foto: SERGIO JIMÉNEZ

La Hermandad de Donantes de Sangre de Ávila ha celebrado esta mañana, en el Hotel Cuatro Postes de la capital, sus XXXIII Jornadas de Delegados Locales, en las que los asistentes han puesto en común las ideas que la asociación necesita para mejorar y crecer. Alejandro Reveriego, presidente de la hermandad, ha sido el encargado de coordinar el acto, al que han acudido en torno a una treintena de delegados de las diferentes localidades abulenses.

«Estamos constatando que la gente joven, aunque es muy solidaria, no está dando el paso de donar sangre», ha expresado Alejandro. Esa es una de sus principales luchas, conseguir que la población más joven se involucre en esta labor solidaria. «La sangre tiene que estar esperando al paciente, nunca al revés», ha aseverado el presidente de la hermandad, quien ha recordado que las donaciones son muy importantes porque «la sangre no se puede fabricar, hay que donarla». Por desgracia, el número de unidades de sangre y plasma en el hospital se está reduciendo. En Ávila, este trimestre se ha donado una bolsa menos que el año pasado («que no fue bueno, porque tuvimos 105 bolsas menos que en 2022», recuerda Alejandro). Un problema que se explica por el envejecimiento y la dispersión de la población.

En este sentido, el trabajo de los delegados es muy importante para captar donantes en las poblaciones más pequeñas. De hecho, hay localidades, como Arenas o El Barco de Ávila, don de la Hermandad no tiene representantes por renuncia del anterior delegado. «Necesitamos gente que se haga cargo de las instituciones. Necesitamos gente joven, sobre todo en los pueblos, para que recojan nuestro testigo», ha reclamado Alejandro.

Una jornada de reunión que ha concluido con una visita al Convento de la Encarnación, un espacio de espiritualidad donde cargar pilas para continuar con su loable labor social.