Sonsoles Sánchez-Reyes

A otra luz

Sonsoles Sánchez-Reyes


La leyenda de Aldeaseca

20/01/2024

El Cristo del Prado está hondamente arraigado a la identidad de la localidad abulense de Aldeaseca, protagonizando una tradición oral que se transmite de generación en generación en la población morañega.
Cuenta esa historia que en plena invasión napoleónica, a principios del siglo XIX, Aldeaseca se preparaba valientemente para hacer frente, con sus exiguos medios, al inminente paso de las poderosas tropas francesas, que estaban causando estragos por doquier. Pero cuando vislumbraron al ejército galo apareciendo, el temor se trocó en alivio y se maravillaron al comprobar que los soldados no parecían ver el pueblo: a sus ojos, inexplicablemente, no existía. Lo atribuyeron a la intervención divina.
Pronto llegaron noticias de que el contingente invasor la había emprendido con el lugar limítrofe de Santa María de Ubeque, apenas a un kilómetro de distancia al este. Los hombres de Aldeaseca se dirigieron allí a ayudar a sus vecinos, pero ya solo hallaron un panorama desolador de muerte y destrucción. El único edificio que quedaba en pie era la iglesia, aunque el interior había sido quemado y las imágenes reducidas a cenizas. Todas, menos una: una valiosa talla de un crucificado, el Santo Cristo del Prado, que había sido preservado de la debacle. Entreviendo en ello un designio celestial, los hombres lo llevaron hasta Aldeaseca. 
A partir de ese momento, sobrevino otro suceso incomprensible: los campos dejaron de dar frutos. Los lugareños comenzaron a intuir que la razón podría ser el traslado del Cristo, que de ese modo mostraba su arraigo a la tierra vecina y su voluntad de permanecer en ella.
Así fue cómo el Cristo del Prado fue llevado de vuelta a su ermita de origen, lo que de inmediato fue seguido por una abundante cosecha. Y hasta el día de hoy, el Cristo solo abandona su emplazamiento cada año las dos semanas de mayo comprendidas desde San Segundo hasta San Isidro (del 2 al 15), día festivo en que los niños más pequeños de Aldeaseca se suben en sus andas.
La actual figura del Cristo está sufragada por suscripción popular, ya que la antigua fue sustraída hace décadas.