Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Un vertido en campaña

10/01/2024

Como el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, todas sus creaciones están llamadas a repetir el mismo error derivado de no aprender de las experiencias previas. Es lo que ocurre con el vertido de pellets procedente de unos contenedores perdidos en el mar que han llegado hace casi un mes a las costas gallegas y ya se han extendido por las comunidades cantábricas.

Como en otras ocasiones, los responsables políticos de atajar la contaminación provocada por estos vertidos han seguido todas las etapas del tropiezo: primero, no se dan por enterados, luego se niega la evidencia o se minimiza; a continuación viene el reparto de responsabilidades, en las que quien tiene que dar la primera respuesta la procrastina; se sigue con la politización del suceso y de la respuesta, sin reconocer la gravedad de la situación, y todo ello llega al paroxismo si ha ocurrido en las inmediaciones de una campaña electoral. Mientras, una sociedad civil que tiene interiorizado que su labor es muy importante sale a las playas sin medios relevantes para limpiar lo que puede. Lo grave es que todo esto ya se ha vivido hace veintiún años y se aprendió muy poco.

Cuando el 13 de diciembre comenzaron a llegar los primeros pellets de plástico a las costas, los buques de vigilancia marítima y los ayuntamientos dieron la primera voz de alarma y reconocieron que el vertido superaba su capacidad para limpiarlo ya nadie puede alegar desconocimiento ni derivar sus obligaciones, que en esta ocasión también han ido acompañadas del intento de quitar importancia al vertido del que se dice que no es tóxico ni peligroso, lo que se encargarán de confirmar o desmentir los expertos a los pocos días, situando la gravedad en sus justos términos.

En medio de una campaña electoral, un episodio de contaminación marítima es un elemento relevante. De ahí se deriva el pimpón sobre la obligación de quién debía comunicar la incidencia a quién, pese a que todos sabían lo que ocurría. O que la Xunta de Galicia tardara hasta el martes en elevar el nivel de alerta al grado 2 para recibir el apoyo del Gobierno central, que es una forma de reconocer que necesita de más medios para atajar el problema. Los políticos gallegos y nacionales ni tan siquiera se molestan en disimular. Para el candidato del PP a revalidar la presidencia de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, la oposición se ha puesto "en modo electoral" con este asunto para arrancar un porcentaje de votos que le impida alcanzar la mayoría absoluta, pero el mismo también ha realizado una utilización electoral del vertido. Que los partidos de izquierda van a explotar la desinformación, la falta de transparencia y los vaivenes en su actitud de la Xunta es evidente. A partir de ahora Rueda tendrá que hacer otra campaña electoral distinta a plantear un plebiscito sobre Pedro Sánchez.   

La experiencia de la marea negra del Prestige, que está en la mente de todos, también dice que, en ese momento, el PP conservó el poder municipal del PP donde la contaminación tuvo mayores consecuencias y que la llegada de numerosos fondos para los sectores afectados pudo tener algún efecto analgésico. A cuarenta días de las elecciones quizá las ayudas no lleguen con tanta rapidez, mientras las imágenes de los herederos del 'Nunca mais' estarán más presentes.