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'Meditaciones' con Santa Teresa en el interior de La Santa

E.C.B
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El primer acercamiento a la Semana Santa en Ávila vino marcado este año por la pandemia que impidió la tradicional celebración de la procesión y concentró este acto en el interior de la iglesia de La Santa, con limitación de aforo

'Meditaciones' con Santa Teresa en el interior de La Santa - Foto: David Castro

El primer acercamiento a la Semana Santa en Ávila, como viene sucediendo en los últimos nueve años, vino de la mano de los padres carmelitas descalzos del convento de La Santa, cuya iglesia acogió este sábado las ‘Meditaciones de la Pasión de Cristo con Santa Teresa’. Una cita marcada en esta ocasión por las medidas sanitarias frente a la covid-19 que impidieron celebrar la ya tradicional procesión por las calles de la ciudad y que obligaron a establecer restricciones en el aforo del templo, en este caso con un acceso permitido a 70 personas.

El grupo escultórico del ‘Cristo atado a la columna y Santa Teresa’, concebido por Gregorio Fernández y cuya copia se exhibe en el Museo de Santa Teresa, presidió el acto en el que se rememoró un año más la costumbre teresiana de meditar en la Pasión de Cristo a través de una serie de momentos: ‘Oración de Jesús en el huerto’, ‘Ante Cristo atado a la columna’, ‘Cristo en la soledad y abandono de la Pasión’, ‘La muerte de Cristo en la Cruz’ y la ‘Resurrección’, todos ellos acompañados por la lectura de un texto de Santa Teresa, una meditación a cargo de un carmelita descalzo y un intervalo musical para favorecer la meditación cristiana y personal de las escenas.

Habitualmente estas ‘Meditaciones de la Pasión de Cristo con Santa Teresa’ incluyen una eucaristía y la posterior procesión con ambas imágenes hasta la iglesia de San Juan Bautista,  pero en esta edición  hubo que adaptarse a las circunstancias derivadas de la pandemia y el recorrido meditativo exterior tuvo que ser suprimido, concentrándose todo en el interior de la iglesia de La Santa, lugar donde están las imágenes y la casa natal de Santa Teresa de Jesús. Y es que, aunque de forma diferente, no se podía renunciar a este acto, sobre todo por su contenido religioso.

El pasado año la procesión sí que se pudo llevar a cabo a pesar de que la covid-19 ya era por entonces una amenaza, aunque todavía no se habían decretado medidas restrictivas.