Una bonita oferta pero imposible

E.Carretero
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Para impedir el cierre de la farmacia, y en una medida que es inviable debido a la actual normativa, el Ayuntamiento de Navalacruz propuso ofrecer de forma gratuita local y vivienda al farmacéutico que quisiera coger el traspaso

Una bonita oferta pero imposible

El Ayuntamiento de Navalacruz pretendía evitar que la farmacia cerrara como antes cerró el colegio o la oficina bancaria. Por eso, viendo que quedaban días para que la actual farmacéutica bajara la persiana de la botica, desde el Consistorio lanzaron una interesante propuesta: la de ofrecer de forma gratuita vivienda y local para el negocio a aquel farmacéutico que quisiera prestar este servicio en este pequeño municipio del Valle Alberche que cuenta con 231 empadronados de los que apenas 80 pasan el invierno allí. 

«Se compra menos que antes porque cada vez hay menos vecinos», empieza a explicar Iván Sánchez los motivos que han llevado a la actual farmacéutica a tomar la decisión de no seguir al frente de un negocio que es sacrificado por cuanto una farmacia ha de prestar un servicio público y donde, además, los ingresos distan mucho de ser boyantes. Por eso, para animar a otros farmacéuticos a ponerse al frente de este despacho el Ayuntamiento no solo estaba dispuesto a ceder el local donde se ubica la farmacia de forma gratuita a quien quisiera explotar este servicio sino también a correr con los gastos de alquiler de la vivienda en la que residiera el farmacéutico.

casa y negocio gratis Negocio y vivienda gratis. Ésa era la, a priori, atractiva oferta que Navalacruz realizaba a titulados en Farmacia que quisieran asumir este reto a quienes además se pedía también un compromiso con la España Vaciada. No en vano, explica el alcalde de Navalacruz, el cierre de la farmacia no solo implica que el pueblo pierde un servicio, y en este caso «muy necesario para los vecinos, en su mayor parte de avanzada edad», sino que la farmacia, como la tienda o el consultorio médico, cumple para quienes viven en el medio rural una función socializadora. «Para los vecinos el farmacéutico es como un psicólogo porque cuando van a comprar las medicinas hablan con él, le cuentan su vida...», pone como ejemplo el alcalde de Navalacruz la importante función que más allá de dispensar fármacos cumple este profesional de la salud entre las personas mayores para quienes la soledad es una gran amenaza. 

Aunque duró poco, porque se dio de bruces con la normativa sanitaria, la oferta del Ayuntamiento de Navalacruz tuvo muy buena acogida y fueron decenas los farmacéuticos que se interesaron por la misma, lo que lleva al alcalde a pensar que cuando se dan opciones reales la gente sí apuesta por vivir en el mundo rural. «Con la ley en la mano hay motivos para cerrar», reconoce Sánchez quien, sin embargo, cree que «a veces hay que analizar más las leyes y ver cuáles son sus consecuencias ya que no son siempre beneficiosas».