«El actual es el mejor momento de la dulzaina»

P.R.
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Es un virtuoso de uno de los instrumentos castellanos por excelencia, la dulzaina. Forma parte de 'Los Talaos', uno de los grupos veteranos y que mejor han sabido mantener la tradición dulzainera, a la vez se han sumado a los cambios experimentados

Fernando Llorente - Foto: David González

Soy segoviano, de Muñopedro. Me acerqué a Ávila porque está prácticamente  a la misma distancia de Segovia que de Ávila (37 a Segovia y 40 a Ávila). Con mis padres veníamos a Ávila  igual que íbamos a Segovia. Aquí veníamos y estábamos bien, casi 40 kilómetros. Veníamos a comer y a pasarlo bien». Son palabras de Fernando Llorente, dulzainero. Hoy por hoy alma mater del prestigioso grupo de dulzaineros abulense-salmantino 'Los Talaos'. Reconoce que el actual es el mejor momento que está pasando este instrumento musical típicamente castellano, por la calidad de los intérpretes y de los diferentes grupos que se reparten por Ávila, Salamanca, Guadalajara, Burgos, Segovia y otras provincias.

Su relación con Ávila ha sido fundamentalmente profesional, a través de 'Los Talaos', grupo en el que entró en el año 1995, aunque tocaba con ellos desde el año 1992. En esos tres años pudo asistir a las clases de Félix Sánchez 'El Talao' y después se incorporaría al grupo de dulzaineros.  Desde entonces ha compaginado la dulzaina con estudios de gaita charra, tamboril y clarinete. En 2002 entró en el grupo 'Hexacorde'. Ha participado como músico de escena con la dulzaina en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, en el Gran Teatro de Córdoba y en el Teatro Campoamor de Oviedo. Ha editado diez trabajos discográficos con el grupo de 'Los Talaos', 'Hexacorde' y 'Folklore Plaza Castilla' y participado en otros con cantantes como 'Vanesa Muela' y 'Gabriel Calvo'. 

En su familia no había ninguna tradición musical. Reconoce que le gusta la música desde pequeño. Estudió cinco años en el Seminario de Segovia y sostiene que siempre que podía se acercaba a cualquier instrumento musical, aunque fuera una simple armónica. Tocaba la guitarra de oído. Después se acercó a la dulzaina porque le llamaba la atención su sonido. Pudo conocer un grupo de dulzaineros de Segovia que iban a tocar a su pueblo Muñopedro. Le gustó el sonido de la dulzaina y sostiene que estos dulzaineros en su pueblo «liaban la de Dios». Reconoce que fue por este grupo por lo que decidió acercarse a la dulzaina. Lo primero que hizo fue conseguir una. Sería a finales de los años 80. Comenzó a tocarla de oídas, porque «tengo buen oído» y ocurrió como le sucedió con la guitarra. Empezó con un primo suyo que le gustaba tocar la caja y comenzaron frecuentar  una peña familiar en las fiestas y también en las calles, en los bares, en Segovia y en Muñopedro. Siempre interpretaba las piezas de oído, porque hasta ese momento no había tenido maestros. Reconoce que conocía por entonces los grupos que tocaban en Segovia, que no eran muchos.

Su encuentro con Félix Sánchez, 'El Talao', su maestro, fue casual. Comenta que pasando con su hija pequeña y su mujer por el Parque Norte de la Paz en Madrid, escuchó a lo lejos el sonido de una dulzaina que provenía del Centro Cultural Valle Inclán. El centro tenía las ventanas abiertas y salía un sonido especial del mismo. «El sonido me parecía increíble. Yo también quería tocar así…», señala Llorente quien profundiza en la impresión que le causó este primer encuentro. «El sonido, la dulzura, el brillo, la potencia. Lo tenía todo. Me decía que esto no podía sonar así, que era una grabación. Pero lo cierto es que alguien estaba haciendo esto, algo que yo creía que no se podía hacer con una dulzaina. Me acerqué  al lugar de donde salían esos sonidos». Llamó a pa puerta del centro y «me abrió la puerta un señor muy bien vestido, como siempre iban ellos. Tenía entre sus manos una dulzaina de llaves. En mis inicios yo tenía una dulzaina diatónica que no tenía llaves, sino agujeros.. Después ya tuve las cromáticas. Me presenté:

 –Soy Fernando Llorente. He oído la dulzaina que toca usted, porque ¿era usted el que estaba tocando? 

–Sí, sí. 

–¿Usted quién es? ¿Y dónde es usted? ¿Es de Segovia? 

–No, no, no, no. Venimos de Salamanca y de Ávila. Somos abulenses, de Mancera… Estoy esperando que van a venir mis alumnos. Los estoy dando clase en la aquí con la Sociedad Cultural Magerit...

 A esta sociedad posteriormente nos unimos mi esposa, mis hijas y yo. Se trataba de una  asociación cultural, con un grupo de danzas tradicionales que tenían dulzaineros que se estaban formando con Félix Sánchez 'El Talao'. A partir de ahí le dije que yo también quería dar clases con él». 

Reconoce Fernando Llorente que comenzó con él la semana siguiente. Sostiene que las clases con Félix 'El Talao' eran un tanto particulares y no duraban más allá de un cuarto de hora. «En tres años este señor me enseñó solo una canción. Era todo técnica, sonido, afinación, sacarle dulzura al instrumento…  La dulzaina diatónica es muy limitada. No puedes tocar ni música clásica, ni paso doble, ni muchísimas cosas, nada». Enseguida se compró una dulzaina de llaves. Antes de acabar el año ya tenía su dulzaina de llaves. La adquirió en Carbonero Mayor. Las compraban a Lorenzo Sancho, el mejor constructor que ha habido, defiende Fernando Llorente. Y a partir de ahí pues empezó a  asistir a sus clases. «Echaba muchas horas porque yo estaba intentando imitarlo en todo y tal de ahí salíamos a la clase que tenía Teo Sánchez, su hermano, que estaba al lado, donde daba las clases de caja. Ahí era donde nos juntamos cuando acabamos de dar clase. Teo  sí que nos enseñaba canciones y nos corregía si no estaba bien. Félix en tres años era todo técnica, me enseñó una única canción. Me acuerdo que me enseñó un paso doble que se llamaba 'Manolo mío'. Los alumnos  ahora llegan y quieren aprender y lo primero que quieren es tocar cosas. Es imposible. Si no tienes técnica para hacer una segunda, una tercera, una quinta... No te van los dedos, no tienes destreza y te vas a atascar a la primera vez de cambio. A los tres años, lógicamente, tocábamos  cualquier cosa. Teníamos un dominio de la dulzaina como lo han tenido ellos. Un dominio total y absoluto sobre la dulzaina».

'El arte de la Dulzaina' fue el primer disco que sacaron 'Los Talaos' dice Llorente que se ha convertido en una referencia para todos los dulzaineros .

Situación de la dulzaina. Sobre la situación de la dulzaina Fernando Llorente reconoce en este momento  está mejor que nunca. A raíz fundamentalmente de la importante labor formativa que se ha llevado a cabo desde las Diputaciones provinciales. Destacó el trabajo desarrollado por las  Diputaciones de Ávila y Guadalajara. Y sobre todo de la formación que recibieron de Felíx Sánchez 'El Talao'. «Yo puedo presumir de este señor. Nos formó a muchos alumnos que estamos dando clases en Ávila, en Madrid, Guadalajara, en Salamanca, en Burgos... y en muchos sitios. A partir de ahí salieron grupos con un estilo y un dominio y a comenzar a armonizar».

Por este motivo reconoce que este es el mejor momento de la dulzaina. Y evoluciona cada vez más. «Cada año que pasa, sale más gente. Vamos a los certámenes, vamos a los festivales y te descubren a gente nueva. En Arévalo, cuando estábamos en  el Certamen del año 2022 descubrimos a un grupo de jóvenes,  Armusinme. Ahora la versatilidad de la dulzaina es total».

La dulzaina ha evolucionado desde la época del año 50 y años 40 y cuando empezaron el abuelo Talao o Los Pachulos de Macotera (Salamanca). Eran los mejores dulzaineros, defiende Llorente mientras sostiene que es precisamente el pique que había entre ellos les ayudo a mejorar. «Supieron evolucionar porque cuando a esta gente les llegaban las partituras de la Sociedad de Autores, se preocupaban de que les llegara todo lo que iba saliendo y estaba de moda y lo tocaban. Empezaron a fusionar instrumentos . Los Pachulos con instrumentos de viento y clarinete y demás. En Burgos había muy buenos dulzaineros también. Empezaron ya un poco a fusionar el grupo Atabal, también salmantinos. Fue el primer grupo que yo escuché hace más 30 años también que empezaron con metales».

El Centro Cultural Folklore Plaza Castilla ha sido la gran obra de Fernando Llorente, junto con  Javier Barrio. Surge en el año 2000 como centro cultural. «Surge de mi necesidad, junto también a la de los Talaos, pues habíamos  recorrido todos los centros culturales de Madrid, donde nos habían dejado para ir a ensayar y dar clase. Pero nos echaban de todos los sitios. La dulzaina tiene un volumen, unos decibelios como no tiene otro instrumento. Es insoportable. Y no te digo nada cuando aprendes... Es el instrumento con más rechazo que puedes tener a la hora de aprender. Por eso nos echaron de todos los centros en los que estábamos».

Al final consiguieron encontrar un local en el que pudieron instalarse y donde se ubicó  la asociación cultural folclórica Plaza Castilla. Primero fue la dulzaina, luego se añadieron otros instrumentos como gaitas, txalaparta, zanfoñas, djembés, o el cajón.

En este tiempo han pasado por la asociación Plaza Castilla—que se ha convertido casi en una academia—, más de 2.000 personas para aprender a tocar la dulzaina y otros instrumentos tradicionales, o bien para perfeccionar el dominio de estos aparatos. Como había espacio, también contaron con profesoras que enseñaron danzas tradicionales de distintos puntos del país. También de otros países.

Breve cuestionario.

¿Qué es lo primero que se le viene a la cabeza sobre Ávila?

La dulzaina

¿Y lo que más le gusta de Ávila?

Su buena gente

¿Y lo que menos le gusta de Ávila?

El frío

Un lugar en el que no le importaría perderse ...

Cualquier rincón de su casco histórico.

Un recuerdo de su infancia ...

La Muralla

Un personaje abulense que le haya marcado 

Santa Teresa de Jesús.

¿Cuál es el mayor cambio que necesita Ávila?

Ninguno

¿Qué es lo que Ávila tiene que mantener?

Su oferta gastronómica.

¿Qué le parece Ávila hoy?

Una oferta turística incomparabe.

¿Cómo ve Ávila en el futuro?

Como está, pero sin coches.

¿Qué puede aportar a Ávila?

El Certamen de Dulzaina 'Félix el Talao'