Carolina Ares

Escrito a tiza

Carolina Ares


Una tetera en las redes

25/11/2023

Me encanta la escena de Sonrisas y Lágrimas donde Fraulein María canta la canción en la que les cuenta cuáles son su cosas favoritas. Pronto los niños empiezan a reír y añaden sus preferencias a la lista. El miedo se ha ido y solo quedan las cosas tan bellas que les gustan a ellos. Esta canción entraña una verdad: nuestras cosas favoritas, las que nos parecen bellas, pueden ayudarnos en los momentos de miedo, tristeza o nerviosismo. Y para eso, y contra todo pronostico, las redes sociales pueden sernos de ayuda.
En la actualidad hay mucha controversia sobre su uso. Los niveles de ansiedad y depresión han subido ante las falsas imágenes de vida perfecta que se comparten en páginas como Instagram. Respecto a los teléfonos móviles, las redes sociales y todos los avances tecnológicos a los que nos hemos visto sometidos en muy poco tiempo, estamos afectados por un gran handicap: la novedad. Aprendemos sobre la marcha. Ese es parte del problema al que nos enfrentamos hoy en día y que genera en adicciones y ansiedades. Frente a esto, tenemos que pararnos y pensar. A nivel de sociedad, es difícil una respuesta común, pero a titulo individual podemos reflexionar y ponernos ciertas normas: ¿de verdad necesitamos el móvil en las comidas o cuando estamos con familia o amigos? ¿Tenemos que contar nuestra vida en directo? ¿Estar siempre disponibles? ¿Todo lo que veo o leo es cierto? ¿Qué uso le quiero dar? Yo, hace tiempo, respondí a esas preguntas y, aunque a veces me las salte, creo que han sido beneficiosas.
A estas alturas, se estarán preguntando qué relación tiene la canción de Sonrisas y Lágrimas con las redes sociales. La respuesta es la misma que a una de mis preguntas. Mi cuenta de Instagram es la versión visual de esa canción: un espacio seguro en el que publico imágenes de las cosas tan bellas que me gustan a mí. Libros, teteras y tazas. Flores frescas y naturaleza. Arte y folk. Y, sí, de vez en cuando algún momento de postureo, pero relacionado con lo anterior. Sin embargo, al ver las imágenes que yo misma subo el efecto es el mismo que el de la canción. El constatar que aún hay belleza en el mundo en situaciones complicadas como la que vivimos actualmente, donde todo parece enfrentamiento, miedo y violencia, es una manera más de intentar encontrar la luz cuando parece que desaparece. Hago fotos, las guardo, luego las busco, recupero y comparto. En cada paso, noto esa belleza de lo cotidiano. Y, aunque gracias al algoritmo los likes han disminuido muy drásticamente, no me importa, a mí me sirve. También sigo cuentas que comparten todas esas cosas qué tanto me gustan, como las casas en los Costwolds, las ilustraciones de Kasandra y similares, todo tipo de libros antiguos y tazas, el otoño de Nueva Inglaterra, la primavera, el verano mediterráneo o cualquier cosa de Navidad.
Para acabar he decidido reescribir la canción de la entrada. Espero que sus compositores me perdonen, pero emplazo tanto a Julie Andrews como a ustedes a cantarla. «Hojas de otoño, teteras azules, libros antiguos y prados muy verdes. Montañas al fondo y cuadros de Klimt, cosas tan bellas me gustan a mí. Con el covid, con la guerra, el malestar social. Las cosas que amo pongo en instagram y me traen algo de paz».