«Originalmente la mente es débil. Hay que hacerla fuerte»

Alberto Sánchez
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El maestro budista Joko Sato ofreció una clase muy especial a los alumnos del Dojo Kihaku sobre Zazen. «La práctica del karate y el zen están muy conectadas»

El maestro budista Joko Sato en el Dojo Zen Ávila - Foto: David González

Entre el silencio se escuchan sus palabras. «Respirar tranquilos, despacio, profundamente. Sentir vuestra respiración. Dejar que la mente se organice». Su voz, templada y profunda, resuena serena entre las paredes del pequeño 'Kanzeon' Dojo Zen Ávila. Allí, en el centro de la sala, la figura del maestro y reverendo budista Joko Sato sobresale ante un grupo de jóvenes alumnos de karate de Juan Carlos Hernández Torrubias (Dojo Kihaku) en una clase y entrenamiento muy especial de Zazen, una la práctica del zen. En la posición del loto de Buda, atienden a las explicaciones del maestro japonés, toda una referencia en la práctica del budismo y que durante cerca de dos semanas ha visitado Ávila y en concreto a JuanCarlos Hernández Torrubias, uno de sus alumnos y al que «debía» una visita desde hacía varios años. La covid-19 se puso de por medio pero ya no había excusas. «Tenía ganas de conocer a mis alumnos» explica JuanCarlos Hernández Torrubias sobre los motivos de la visita de Joko Sato, que ha viajado desde Japón.

«Todos los años JuanCarlos viene a Japón a practicar conmigo. Desde hace tres años tenía ganas de venir, pero apareció la covid» explica el propio Joko Sato a la conclusión de una de las clases con los jóvenes alumnos del Dojo Kihaku, entre ellos Vanessa Pascual, medalla de bronce en 2013 en el Mundial de Shotokán disputado en Tokio. Pequeños y mayores, porque nadie ha querido perder esta oportunidad. «La práctica del karate y el zen están muy conectados» explica el maestro budista. «Enseñar Zazen es muy simple. Es practicar la respiración, la meditación, profundizar en la mentalidad...» Simple pero complejo, porque requiere de mucha práctica y disciplina. «El origen del karate está en el budismo, por eso la gente del karate está más preparada para practicar Zazen» comenta en este caso JuanCarlos Torrubias, que reconoce que para aquellos niños que no proceden del karate les resulta complicado. «Zazen es sentarse –a ser posible en la posición del loto de Buda– estirar la espalda y no hacer nada, relativamente» explica Torrubias. Ese 'no hacer nada' es hacerlo todo.

Karate y Zazen se complementan a la perfección. «El karate les hace fuertes y el Zazen les viene bien».Es la parte mental por así decirlo. «Con el Zazen la mente se hace fuerte, bondadosa y tranquila. Así afrontan la vida desde otra perspectiva, sin tanta agresividad, con compasión. Se hacen receptivos a ella y les mantiene con un carácter y presencia fuerte». Porque cada acto de la vida cotidiana «nos tiene que hacer fuertes».

El maestro budista Joko Sato en el Dojo Zen ÁvilaEl maestro budista Joko Sato en el Dojo Zen Ávila - Foto: David González  Explica JokoSato que «originalmente la mente es débil y la tenemos que hacer fuerte para superar cualquier revés que nos pueda dar la vida. En la antigüedad muchos samurais practicaban zen, meditación.Podían morir al día siguiente en el campo de batalla y su espíritu debía estar preparado y listo. La práctica del zen les permitía acudir al campo de batalla de una forma tranquila».   

El silencio se rompe con un golpe seco y suave sobre el 'bonsho', la campana japonesa de bronce. Su sonoridad pone fin a una clase muy especial. Quién sabe si se volverá a repetir.

Zazen o meditar sentados

El secreto del zen –la disciplina que trata de mantener una mente abierta, una forma de conciencia y experiencias a la hora de afrontar la vida– se encuentra en el Zazen. Zazen es concentrarse a través de la postura, la respiración y la actitud. Sobre un almohadón redondo, la persona –siempre que le sea posible– se sienta en la posición del loto de Buda, cruzando las piernas y colocando el pie en el muslo opuesto. La espalda recta, la nuca estirada. Los hombros se relajan, las manos descansan y la mirada se posa en la nada. La respiración adquiere un ritmo lento. La mente se organiza  dando paso a una sensación de bienestar, serenidad y calma. Requiere esfuerzo y repetición.

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