La reciente muestra de las fotos Reyes de España solicitadas a la prestigiosa fotógrafa Annie Leibovitz por el Banco de España para su galería de efigies, nos recuerda que, tal vez, en ese mismo baúl, debería estar el retrato hecho a don Adolfo Suárez.
Decía don Camilo José Cela que uno no escribe de lo que quiere sino de lo que puede. También sucede lo mismo en política: uno no hace la política que quiere, la que tiene en mente, sino la que puede, la que le ha tocado. Con este pensamiento, uno puede darse cuenta de que muchas veces, en un evento tan importante como es el del día de la Constitución, se deje de lado al principal protagonista para abordar otras figuras u otras retóricas u otros modos de festejarlo acordes a otros intereses, sin embargo, los abulenses podemos, en la plaza que lleva su nombre, saludar a diario al principal actor de unos acuerdos, sin los cuales no hubiera habido Constitución, ni Democracia, ni Unión Europea, ni Olimpiadas, ni una ventana abierta a Europa y al mundo para dejar muestra de lo que somos y hacemos. Y todo hecho con el saber hacer de un abulense elegante y dialogante, que dejó que la concordia fluyera en un momento decisivo de nuestra historia, para, finalmente, irse por lealtad al rey y como un caballero.
En días así, no olvidemos a los nuestros, sobre todo a los que llevan grabado a fuego los lemas del escudo de nuestra ciudad.