Editorial

La losa del peaje de la AP-6 amenaza con varios años más

Diario de Ávila
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Lo que no puede permitirse es que esta injusticia y burla contra los abulenses pueda ir siete años más allá. ¿Hacia dónde estarán mirando ahora los políticos?

Decíamos ayer, literalmente, que Ávila está comenzando a perder varias actividades señeras cuya ausencia dañará mucho no sólo al ámbito cultural de la ciudad, sino también al social y al económico. Y decimos hoy, ahondando en la vieja y abierta herida, que el futuro parece aún más negro para esta tierra maltratada por las administraciones regional y nacional cuando se cierne la sospecha de que el peaje de la AP-6 que castiga a la sociedad abulense desde hace décadas, con el agravante de haberlo dilatado en vez de ponerle fin cuando tocaba, igual que ha ocurrido en el resto de España, puede volver a ampliarse hasta el año 2036 y no quedarse en el 2029 como se había dicho 'oficialmente'.

Por mucho que ante este nuevo riesgo nuestros políticos cercanos y lejanos escenifiquen que se rasgan las vestiduras que les pagamos, parece que poco o nada harán (porque todo quedó atado y bien atado en favor de la concesionaria de la autopista, por ineptitud o por defender en verdad intereses diferentes a los que proclaman en público) para que Ávila deje de soportar tan pesadísima cruz, que aunque ya poco daño más puede añadir al grande e imperdonable que ha causado no merecemos aguantar más.

Cuando en los tiempos de bonanza económica había muchas cartas para repartir, varias de las empresas que valoraron la posibilidad de venir a Ávila a instalarse lo desecharon pronto cuando al hacer cuentas vieron que se les iba casi tanto presupuesto en peajes como en salarios y otros conceptos fundamentales, optaron por asentarse en otros lares… y ninguna de ellas va a volver a mirar, ni de reojo, la opción de Ávila. 

Y ya no es sólo que perjudique, mucho y sin remedio, a nuestra economía. Es que además es una burla a los derechos de los abulenses, quienes para poder viajar con la misma seguridad que el resto de españoles por las vías de alta capacidad –que estadísticamente conocen menos siniestros y de menos gravedad– tienen que pagar ese 'impuesto revolucionario', ya que de lo contrario se ven obligados a tomar la carretera peligrosa del puerto del León, con lo que ello significa de riesgo añadido. 

¡Qué agradecidos estarán en Cuenca, Guadalajara o Toledo, por poner tres ejemplos de ciudades con paralelismos con la nuestra, a los representantes públicos que fueron los encargados de defender los intereses de Ávila!, porque la ineficacia de éstos fue bálsamo para las economías y la sociedad de esas otras ciudades a las que nunca pesó la rémora de un peaje muy costoso, aparte de un agravio comparativo en el reparto de oportunidades.

Lo que no puede permitirse es que esta injusticia y burla contra los abulenses pueda ir siete años más allá. Pero, ¿hacia dónde estarán mirando ahora los políticos 'irresponsables' de este asunto para que Ávila vuelva a salir perdiendo… con trampas?