Bailando Jotas entre piedras y viento

M. Lumbreras
-

El grupo folklórico Avento San Nicolás realiza junto a la banda de dulzainas Badut un pasacalles por el casco histórico bailando las jotas más tradicionales del folklore abulense

Bailando Jotas entre piedras y viento - Foto: Isabel García

Resguardados del viento en una esquina de la plaza de la Catedral, un pequeño grupo de gente espera.Varios de ellos van vestidos con la indumentaria folklórica castellana: moños, mantones, camisas, medias, alpargatas... Son las 12:30, hora de inicio del pasacalles de jotas que, dentro de la Muestra de Folklore Abulense, se dispone a llevar a cabo el grupo Avento San Nicolás. Este redactor, que a veces puede presumir de agilidad mental, al verlos supo que ellos eran los bailarines y les preguntó.

–«¿Dónde y cuándo empiezan?».

–«Pues aquí mismo» –dice una de las folklóricas–, «pero estamos esperando a que pase un poco este viento, porque si no lo mismo nos vamos directos de pasacalles al Chico».

Sin embargo, a los pocos minutos el grupo se trasladó hasta la puerta lateral de la Catedral y se dispuso a comenzar. Mientras los músicos –la banda de dulzainas Badut, con bombo, tambor y dos dulzainas– terminaban de fumar, los bailarines se hacían fotos con todos aquellos curiosos, vecinos y turistas que se lo pedían –y no fueron pocos.

Terminados los cigarros y las fotos, la muestra comenzó al grito de una de las bailarinas dirigido a un grupo de turistas. «Para las chilenas. Esta es una de las jotas más típicas de Ávila. Se llama Las murallas». Y con esta introducción comenzó la música y el baile.

Ya se sabe cómo va la jota. Ritmos ternarios, brazos por encima de la cabeza, volteretas y castañuelas. Y con gran habilidad lo hicieron los bailarines de Avento –con menos fortuna lo hizo a su vez un grupo de mujeres de despedida que pasaba por allí– acompañados por la música de Badut.

Tras la plaza de la Catedral hicieron lo propio en la calle Alemania para bajar después al Mercado Chico. En cada parada que hacían, un corro de curiosos se formaba a su alrededor para contemplar esta parte del folklore, castellano y abulense, que la muestra pretende revitalizar. Un éxito de jornada que volverá a repetirse en unas semanas.