Una vuelta al mundo a través de la Biblia

SPC
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Una vuelta al mundo a través de la Biblia - Foto: MAURICIO SKRYCKY

Una exposición de Caixafórum Madrid reúne 1.600 ejemplares del texto sagrado del cristianismo escritos en 1.900 lenguas diferentes, algunos de ellos verdaderas rarezas difíciles de conseguir

Conocer la Biblia a través de 1.600 ejemplares diferentes en más de 1.900 lenguas distintas. Eso es posible hasta el próximo 1 de septiembre en Caixafórum Madrid, gracias a la exposición La Biblia. Un viaje por las lenguas del mundo. Ahí se muestra la enorme colección de Pere Roquet, un particular de origen andorrano que inició en 1995 esta particular colección de ejemplares del Antiguo y el Nuevo Testamento procedentes de los cinco continentes, algunos auténticas rarezas, como una Biblia clandestina procedente de Corea del Norte.

 

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La exposición, organizada por laCaixa con la colaboración del Gobierno de Andorra y el Arciprestazgo de Andorra, muestra los ejemplares que Roquet ha ido reuniendo desde hace casi un cuarto de siglo. La primera de estas Biblias la consiguió en su visita al poblado de Lokori, en Kenia, donde un misionero comboniano le regaló un Nuevo Testamento escrito en turkana, una lengua nilótica oriental hablada por casi un millón de personas.

Un viaje por las lenguas del mundo arranca precisamente con ese ejemplar de Kenia y, a continuación, se exponen algunas Biblias que nos hacen viajar al pasado, a las lenguas originarias: el hebreo y el griego. Otra de las vitrinas confronta biblias de alcance global, como un ejemplar en esperanto, con ejemplares de comunidades aisladas, como la Biblia en alemán de Pensilvania, una variedad altogermánica hablada por las comunidades protestantes de amish y menonitas en el nordeste de los Estados Unidos y en Canadá.

El propio coleccionista destaca de entre todas sus biblias un ejemplar clandestino procedente de Corea del Norte, régimen comunista donde se persigue el cristianismo y en el que poseer una Biblia puede ser objeto de pena de muerte. Según explicó, las biblias se hacen llegar desde Corea del Sur acoplados a globos provistos de GPS que logran burlar las medidas de seguridad. Esos raros ejemplares tienen la particularidad de ser pequeños y ligeros para facilitar su transporte y de no llevar título alguno en la portada, con el objeto de pasar inadvertidos.

En otra de las vitrinas se pueden ver biblias escritas en lenguas minoritarias, extinguidas o en peligro de extinción (especialmente en el Pacífico o en el África subsahariana). Es el caso de un ejemplar en idioma yagán, que cuenta en la actualidad con una única hablante nativa, Cristina Calderón, de 91 años, último testimonio vivo de la lengua y la cultura yagán.

 

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La muestra finaliza con algunos ejemplares que documentan los esfuerzos por adaptarse a la diversidad. Se pueden contemplar ejemplares en lenguas de signos y en braille. Asimismo, la Biblia se ha adaptado en los últimos años a los nuevos formatos tecnológicos, los nuevos lenguajes y las nuevas formas narrativas. Buena prueba de ello son los libros expuestos en forma de cómic, de manga japonés y con la estética del videojuego Minecraft.

El propietario ha cedido su colección al Gobierno de Andorra. Según dice continúa aumentándola. Campo y posibilidades para hacerlo desde luego que hay. No en vano, la Biblia se ha traducido a 3.350 idiomas distintos de los 7.111 idiomas existentes en el mundo. Algunas estimaciones calculan que se han editado más de 6.000 millones de ejemplares de la Biblia, lo que la convierte en el libro más editado de la historia. Y es un fenómeno que perdura: se estima que cada año se venden en el mundo 100 millones de biblias.