El mercado ecológico está de vuelta

I.Camarero Jiménez
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Media docena de puestos con suficiente distancia entre unos y otros ocuparon la plaza del Ejército para ofrecer sus productos a un público muy fiel que ya les echaba de menos

El mercado ecológico está de vuelta - Foto: David Castro

La plaza del Ejército recuperó este sábado y por primera vez desde el inicio del confinamiento el tradicional mercado de productos ecológicos que promueve UCCL y que se celebra cada sábado último de mes. Lo hizo en una estupenda jornada, del sol radiante pero en la que los profesionales que allí montaron su puesto gozaban de sombras para aguantar el calor, todos con sus pertinentes toldos de color blanco.  Fue una mañana tranquila, como suelen ser las de Ávila, destacaba uno de los seis asistentes a la cita y que llegaba desde Tudela de Duero y «una de las cosas por las que más me gusta venir a este mercado».
De hecho, ninguno era abulense, pero eso es lo de menos, lo de más, que lo que se pone a disposición del cliente es ecológico y de hecho se notaba que muchos de los compradores son asiduos a este tipo de productos que va ganando adeptos. Una de ellas le decía al vendedor un: «¡qué bien que esta vez he llegado a tiempo de coger las patatas!» y es que con los siete kilos que se llevaba agotaba las existencias de este tubérculo.
Las frutas, verduras y hortalizas eran las que más sitio ocupaban, pero también había otras opciones. El vallisoletano Eduardo, de 4 Eco sacaba a la palestra su estrella, limpiadores de hogar, también profesionales que habitualmente vende a granel en su tienda pero que claro, a Ávila debe traer embotellado. Se trata no sólo de fomentar lo ecológico sino también de evitar el desperdicio, en su caso, que no se tiren los envases de plástico y se reutilicen, por eso, cobra 1 euro por envase que o bien devuelve o bien descuenta en la siguiente compra.
Bajo los soportales, junto a La Flor Valenciana, dos puestos más. El primero de  tés, manzanillas, roibos  que vendían en Ávila por primera vez, eran Lourdes y Martín llegados de Zamora y también encantados de desconfinarse y de dar todo lujo de detalles sobre su oferta. A unos metros, los dulces bio gourmet de María José recién aterrizada desde Castronuño (Valladolid) y hechos en un «precioso obrador de bioconstrucción en un jardín hispanoárabe», destacaba y que animaba a los abulenses a visitar. Ideales, decía «ahora que necesitamos un sistema inmunitario más fuerte».
Precisamente ella ponía el énfasis en lo bien que sentaba volver y «lo importante que es la libertad y ver el sol». «Es mi primer mercado desde el confinamiento» y la verdad «salgo con muchas ganas». Este tiempo, reflexionaba, «para nosotros ha servido para descubrir la importancia de lo rural» y animaba a emprender al respecto porque «cuántos más seamos, mejor». Además reivindicó la fortaleza de Castilla y León para salir juntos de esta situación. Y es que  ganas de salir había entre los profesionales y lo cierto es que con la distancia pertinente la gente les respaldó, los abulenses estaban esperándoles. 
Naranjas, manzanas, setas, espárragos, ajetes, tomates, jabones, rábanos, calabacines y tantas cosas más... bajo el sol y esperando un comprador; también los quesos que vendía Ana y los yogures y cuajadas, los lácteos en definitiva de oveja y con un aspecto increíble. «Nosotros llevábamos viniendo desde el primer día de mercado, de lo que hará ya tres años. Yo vengo de Armuña, un pueblo de Segovia»  y «la verdad, ha sido una alegría venir, volver después de tres meses de inactividad». Damos fe de que su cara (tras la mascarilla) era el reflejo de lo que decía en palabras. 
Comprar ecológico era la mejor excusa para darse una vuelta y, otro apunte, los chicos de Protección Civil pasearon en no pocas ocasiones por la zona ofreciendo hidrogel para desinfectar y para comprar con seguridad. Todo un detalle.



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