El cole de los amigos de la Guardia Civil

M.M.G.
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El abulense Juan Eduardo Salinero ha puesto en marcha una iniciativa para recaudar fondos para construir una escuela en Gambia, país donde está ahora destinado

El cole de los amigos de la Guardia Civil

Hoy les presentamos una historia de esas que te reconcilian con la vida. Que te hace pensar que hay mucha gente buena en el mundo. Y que cuando la gente se une para hacer cosas bonitas, siempre se consigue.

Les presentamos a Juan Eduardo Salinero, Juandu para los amigos. Abulense, Guardia Civil en el Servicio Marítimo y uno de los promotores de esa historia de la que queremos hablarles.

Juandu está destinado en Alicante, pero desde hace un tiempo se encuentra, junto a otros compañeros, en Gambia en comisión de servicio. Allí, se encarga de patrullar la desembocadura del río Gambia. Su misión es evitar que partan cayucos hacia las Islas Canarias, en viajes en los que, por desgracia, en demasiadas ocasiones sus pasajeros pierden la vida.

No es un trabajo fácil. Aunque sí apasionante. De hecho, podríamos escribir páginas y páginas con las historias que en su día a día se encuentra Juandu. Pero hoy queremos hablarles de una iniciativa del todo altruista puesta en marcha por este ‘abulense por el mundo’  y que le está dando muchas alegrías.

A él y a los muchos niños y profesores que se van a beneficiar de la misma. Les contamos.

Un día, en su trabajo, dos compañeros de Juandu conocieron una escuela en Ghanatown, una joven ciudad que nació en su origen como un asentamiento de inmigrantes del país que ahora da nombre a la población. Esa escuela, humilde ya de por sí, iba a ser cerrada porque el dueño del edificio en el que se asentaba iba a construir en ese solar, por lo que los niños y los profesores debían irse.

Así que, ni cortos ni perezosos, se lanzaron a la aventura de recaudar fondos entre familiares, amigos y compañeros para poder ayudarles a construir una nueva escuela en otro solar que les habían cedido.

Y lo cierto es que se vieron rápidamente desbordados por la generosidad de todos aquellos que tuvieron noticia de su intención.

«Nos pusimos como meta recaudar unos 2.500 euros para apoyar al director de la escuela con los materiales de construcción. Decidimos compartir la idea con amigos, familiares y compañeros, y pedir pequeñas aportaciones a través de Bizum», nos cuenta Juandu vía telefónica  desde Gambia, en una conversación mantenida mientras que se encamina a arrancar su jornada laboral, sólo unos minutos antes de embarcarse.

Pero esos 2.500 euros se transformaron rápidamente más de 3.500. «Y aproximadamente dos tercios del total son de gente maravillosa de Ávila, mucha de ella que ni me conoce», aplaude emocionado Juandu la generosidad de sus paisanos, a los que, por cierto, echa de menos cuando piensa en las ganas que tiene de tomarse una caña y una tapa con la Muralla de telón de fondo.

Tan bien ha ido la recolecta, que los responsables de la iniciativa han pedido ahora a sus amigos que paren los envíos de dinero. «Porque nos hemos visto superados por la grandísima acogida de la gente, y tenemos que encauzar lo que se ha recibido», reconoce con sinceridad Juandu, que tambén explica que «quizá más adelante hagamos otra llamada para comprar equipamiento para la escuela u otras necesidades».

El proyecto es construir un nuevo edificio que albergue la escuela a la que asisten en la actualidad más de 300 niños. «Son los pobres entre los pobres. Los que no pueden pagar alguna de las otras dos escuelas que hay en la ciudad», habla Juandu de los niños que le han conquistado el corazón y que esperan dentro de sus uniformes marrones y amarillos poder estrenar cole.

Nos cuenta Juandu que es el director del colegio el que está planificando todo y construyendo con ayuda de los padres de los pequeños, que ponen lo que pueden, incluida la mano de obra. «Nosotros sólo les estamos ayudando a comprar materiales», quiere dejar claro Juandu, que insiste también en que ellos no son una ONG. «Todos tenemos cierta experiencia en misiones internacionales y casi todos, en mayor o menor medida, hemos colaborado como hemos podido allá donde nos han enviado. Hay muchas historias similares en Senegal y Mauritania, por poner dos ejemplos cercanos y de los que podría hablar personalmente», dice sin querer darse ninguna importancia Juandu, que recalcaca que están haciendo «lo que haría cualquiera».

Pero lo cierto es que son ellos, él y sus compañeros, los que ante una necesidad se pusieron rápidamente manos a la obra. Y eso les ha permitido poder ver resultados en un periodo de tiempo no muy largo. «Gracias al empujón que les hemos dado, han podido comprar cemento para hacer bloques, y ahora con lo que hemos recaudado, se podrá poner un mejor tejado, y también luz y agua, que no lo tenían previsto», explica el abulense, un enamorado de su trabajo.

Antes de despedirse, Juandu vuelve sobre una idea. «No somos ONG ni nos dedicamos a hacer estas cosas», recalca una vez más para quitarse méritos. «Solo hemos conocido una situación de necesidad, una de las muchísimas que hay aquí, por desgracia, y hemos decidido ayudar económicamente. Y a ello se han unido amigos, familia y compañeros». 

Pues a él y a toda la gente que le arropa en su misión, gracias en nombre de los niños, padres y profesores de Gambia.

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