El lobo «ha predado» desde 2017 unas 130 cabras monteses

I.Camarero Jiménez
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Los ataques de los cánidos en la vertiente norte obligan a reducir la puntuación mínima de los ejemplares del plan de caza de la reserva de Gredos

El lobo «ha predado» desde 2017 unas 130 cabras monteses

El delegado territorial de la Junta de Castilla y León en Ávila, José Francisco Hernández Herrero, acudió este miércoles a Navacepeda de Tormes, una de las localidades que pertenecen a la Reserva de Caza de la Sierra de Gredos y es que ése era el hilo conductor de la visita pues entonces se celebró su Junta Consultiva. Una reunión en la que , entre otros asuntos, se aprueba el Plan de Caza de cabra montés para el año venidero (de 1 de abril de 2020 a 31 de marzo de 2021).
La propuesta del Plan de Caza que se trató en la Junta Consultiva cambia considerablemente respecto a otros años obligada por los estragos que está haciendo la presencia del lobo en la zona.Sus ataques están mermando la población de esta especie endémica y por primera vez en años se han visto obligados a tener que reducir la puntuación de los ejemplares cazables. 
Y es que según los datos que maneja la Junta de Castilla y León que hacía públicos el director de la reserva, ManuelDíez:«En tres años hemos recogido 160 ejemplares muertos en tres años en la cara norte de Gredos y en la cara sur, menos de 40 significa que hay 120 ejemplares predados de media al norte». 
Una situación que repercute en ese plan de caza propuesto en el que se reduce la puntuación de los ejemplares cazables que, a su vez, repercutirá en los ingresos que genera la caza. Estimaba además Díez que en cierto modo está en juego el «prestigio internacional de la reserva» . Un prestigio ganado por ser una zona libre de sarna y de otras enfermedades pero que ahora merma por culpa del lobo, venía a asegurar.
«Esperemos que no se pierda porque tenemos gran población de ejemplares, gran extensión y los recursos. El lobo tiene que existir, pero también tiene que estar en equilibrio con las demás especies». Ese no existe ahora, aunque se mostraba optimista. 
Así las cosas, la propuesta del Plan de Caza pasa por  154 machos y 127 hembras de cabra montesa, además de siete corzos, 10 venados y 36 monterías  son las autorizadas . «Un número superior a otros años pero con ejemplares de menor tamaño», decía el delegado de la Junta, José Francisco Hernández Herrero, quien también invitaba a la reflexión sobre la protección del lobo. Esa protección hace que prolifere en mayor medida y que ahora ataque más. En su intervención reconoció que «los momentos son complicados para la reserva, decía, y hay que abordar retos tan importantes como el debate sobre la caza y el debate sobre el lobo como especie protegida».  Algo en lo que también estaba de acuerdo la presidenta de la Asociación de Propietarios de los Terrenos de Caza de la Reserva de Gredos, María Ángeles Prieto, quien afirmaba que «Hay que proteger al lobo, pero buscando una fórmula «que no afecte al animal endémico de Gredos que es la cabra». Dados los recursos que la caza deja en la zona se preguntaba si debemos «proteger al lobo por encima de la población, porque si acabamos  con los recursos de la reserva acabaremos con puestos de trabajo y también con el sector servicios en temporada de caza y finalmente con la propia población».
La bajada de ejemplares en gran parte por los ataques de los cánidos hace que estemos ante un momento muy crítico. Hay que mirar por el bien de la zona, la provincia y Castilla y León. Luchemos y legislemos porque «el equilibrio entre especies no existe». «Antes mataba al animal viejo, ahora mata a lo que pilla», apuntó. 

Por otro lado, la visita del delegado a Navadepeda de Tormes también obedecía al fin de las obras de reparación de uno de los caminos forestales que ha sido posible con las ayudas que llegan por el aprovechamiento de la caza en Gredos.
El camino  reparado, explicaba el delegado «conecta algunos de los senderos y de las vías de comunicación  de la propia reserva y en el que hemos invertido aproximadamente 5.000 euros y que está dentro de un amplio abanico de actuaciones que suman en torno a la docena (centradas en refugios, senderos o caminos)  que permite una mejor gestión del espacio que es la reserva de caza de Gredos». La Junta de Castilla y León, recordaba «detenta en torno al 30% de los terrenos de la reserva  y lo que hace es que la recaudación correspondiente por ello la invertimos en dos ámbitos, por un lado la vigilancia de la reserva y por otro, inversiones interesantes para la zona y que mejoran la gestión cinegética de la reserva y que permite legar nuestro medio natural a las generaciones futuras en las mejores condiciones». Por todo ello defendió desde la Administración Regional («por suerte con unanimidad de otros grupos políticos») el papel de la caza «por otros cuestionado» y como «un factor de estabilización de nuestros entornos naturales y como un elemento generador de riqueza y empleo de la zona. Y es que la propia reserva con la vigilancia y con las tareas administrativas también genera empleo en la zona además de ser un atractivo para la presencia de turistas», en referencia a este último hablaba de turistas cinegéticos, que en muchas ocasiones  tienen alto poder adquisitivo que también deja dinero y recursos en alojamiento, en las pujas y en los pagos posteriores.
También quiso en su intervención alabar el papel de la Asociación de Propietarios de los Terrenos de Caza de la Reserva de Gredos y lo personificó en su presidenta, María Ángeles Prieto. Por su parte ella puso sobre la mesa las bondades de colaboración «entre lo público y lo privado» que es lo que se está haciendo, a su juicio, en la reserva porque es «efectiva y funciona».
Con la despoblación rural en mente también valoró el trabajo conjunto de la asociación de propietarios «porque si nos unimos y trabajamos todos  por una causa podemos seguir adelante y hacer que por ejemplo los recursos que nos llegan de la caza no se pierdan».
Defensa de la caza «selectiva» también estaba en su discurso porque los ejemplares que se pueden abatir en Gredos son previamente seleccionados y entran en el cupo porque «o bien se van a morir porque están al término de su vida o bien morirán por enfermedad». El poder cazarlos hace que «tengamos unos ingresos que podemos utilizar en infraestructuras, en mantener puestos de trabajo y atraer cazadores que vienen a paliar esa temporada más baja de turistas al uso».